jueves, 14 de junio de 2007

Hay que exterminar el peronismo YA!!!







En el marco del Congreso de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que se lleva a cabo en Ginebra, la senadora Cristina Kirchner participó de un agasajo en la Embajada Argentina en esa ciudad. Del encuentro participaron las delegaciones sindical y patronal. Pero algo sucedió: de la entrañas mismas de la podredumbre nacional emergió el peronchismo con su más puro “negrismo”. Todo acontecía normalmente hasta que el gremialista Omar "Caballo" Suárez -titular del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU)- se vió desbordado por el exceso de alcohol y comenzaron los payasadas.A los gritos, Suárez buscó llamar la atención de la senadora para que lo verdeciera. Lo que primero fue tomado con aparente simpatía por el resto de “los pardos”, con el paso de los minutos y las "idioteces" de este “morocho”, se transformó en una broma de mal gusto y los invitados en la embajada mostraron evidentes signos de incomodidad.Allí fue cuando sus compañeros de delegación debieron sacarlo de la sala, mientras adentro empresarios y sindicalistas comentaban lo bochornoso de la situación y el mal momento que le hizo pasar a propios y extraños.Suárez, un hombre que en su momento fue ultra-menemista y ahora es híper-kirchnerista (notesé la raigambre traicionera, ventajera y tilinga de este fiel personaje del denostable peronismo), está al frente del gremio desde 1992 y fue un hombre clave del enigmático empresario patagónico Cristóbal López, a quien se señala a su vez como testaferro del también peronista presidente de la nación.
Quien esto escribe profesa una fervorosa milintancia anti-peronista. Creo que este acontecimiento da cuenta claramente los motivos...

miércoles, 13 de junio de 2007

El ciego de las pastillas de menta


Argentina es un país condenado a varias frustraciones que lo acompañarán de por vida: fue colonizado por los Españoles, la Nación más bruta y tosca de Europa; recibió una inmigración atestada de campesinos europeos en su mayoría escasamente preparada intelectualmente y con ganas de no laburar y llenarse de plata; escogió como su libro simbólicamente definitorio la historia de un gaucho ignorante, borracho, bruto y traidor; finalmente, fue gobernada por el peronismo que dio a los habitantes de este país una manera de ser-en-el-mundo que los condena a un ostracismo eterno motivado por su rusticidad vulgar. Sería una tontería malgastar fuerzas rememorando esperanzas perdidas, oportunidades desechadas a manos de la tilinguería y la estupidez. Ahora, ciertamente Argentina tuvo y tendrá para la posteridad un escritor genial que en algún momento dijo “qué diferentes hubiesen sido las cosas si en vez del Martín Fierro, el libro argentino hubiese sido Facundo”. Ese argentino se llama Jorge Luís Borges, la mente más brillante que ha dado este país. Recomendar un texto por sobre otro sería desmerecer aquellos que no se mencionen. Simplemente es recomendable toda su obra, tanto poética como también la prosaica.
Dejaré en este espacio cibernético dos anécdotas borgianas donde se manifiesta su genialidad que además de literaria, se afincaba también en su ironía y en el desmedro de la boludez:
El día de la muerte del Che Guevara, Borges se encontraba dando una de sus habituales clases de literatura inglesa en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Un alumno de esos eternos que forman parte del centro de estudiantes ingresó al aula y anunció la muerte del señor que está en las remeras. Una vez concluido, Borges continuó con la clase, motivando la interrupción del militante que dijo, ésta vez sin solemnidad:
"no hay más clases Borges, ha muerto el che". Don Jorge Luís, inmutable, explicó que seguiría con su actividad programa, amén del fallecimiento. El alumno eterno, dando cuenta de su más terrible imbecilidad se enfureció y amenazó con cortar la luz del aula e interrumpir definitivamente la alocución. Frente a semejante acto de barbarie el maestro dijo: “corte la luz si quiere, he tomado la precaución de ser ciego esperando este momento”
Lo segundo se refiere a su relación con las drogas. Borges dijo: "Con las drogas he tenido no sé si buena o mala suerte: he ensayado con la cocaína tres veces seguidas y me di cuenta de que era lo mismo que tomar pastillas de menta. Posiblemente ocurra lo mismo con la marihuana y las otras cosas. (La Nación, 6/8/1972). Y en otro reportaje, unos años después: "En varias ocasiones intenté fumar marihuana, pero siempre fracasé; finalmente, opté por quedarme con las pastillas de menta..." (La Razón, 20/2/1984).
Un genio, no del todo admirado como se merece. Pero, tal vez en esa casi “ignorancia” de parte de sus compatriotas se encuentra su capacidad literaria. Finalmente, parafraseándolo, “los argentinos no son ni buenos ni malos...”

domingo, 10 de junio de 2007

Robert Fripp: "A seis mil pies del hombre y del tiempo" (Nietzsche)




El concierto de Robert Fripp con los Crafty Guitarrist me dejó una serie de sensaciones que se mezclaron en mi cabeza y que, aunque con la habitual torpeza, intentaré plasmarlas aquí.


Lo primero que hay que decir es que se trata de un músico que hace absolutamente lo que se le antoja y además le pagamos por hacerlo (en mi caso fueron 100 mangos). Esto se liga con que es un músico genial, que ha hecho los mejores discos del siglo XX y ha tocado con los mejores del mismo período. En este sentido, el concierto con los "crafty guitarrist" fue de un altísimo nivel, muy difícil de superar.


En segundo lugar, cuando hablo de música con la gran mayoría de las personas que me rodean y menciono a Crimson, a Fripp y les hago escuchar sus obras siento una sensación de gran superioridad, pero de tremenda soledad. Tengo la gran convicción que Robert Fripp o King Crimson, han hecho una música increíble, llena de sorprendentes arreglos, melodías, destrezas, cantadas (las canciones que tienen letra) maravillosamente bien, ejecutadas de manera sublime. Sin embargo cuando intento mostrarlo a los otros, me enfrento con un rechazo que afirma la excelencia de la música pero que a su vez la deja de lado. Tal vez ocurra porque no elijo bien a mis interlocures, o por alguna imposibilidad comunicativa de mi parte que impide a los otros notar del todo bien la obra... lo cierto es que en Crimson estoy poco acompañado... Lo bueno es para pocos.


Por último el cerebro de Fripp. Me cuesta racionalizarlo. A veces creo que es un tipo que está completamente loco, otras veces creo que se trata de alguien superior a nosotros, los mortales. Cuando ingresó a las nueve en punto de la noche al ND y se paró en medio del escenario para saludarnos, dije entre susurros: es el señor Mishagui. Ese pequeñín de sesenta años que ha hecho de los mejores discos que he escuchado, parece siempre estar en un eterno "om", regalado a los placeres de la tranquilidad, el confort y el disfrute.


Cuando terminó el concierto, tomé un taxi porque una reunión de amigos me esperaba, pero en realidad, desde ese momento, comprendí que acababa de ver un evento musical de gran envergadura y tremendamente importante para mi vida de oyente. Crecí escuchando Crimson, escuchando los discos de Fripp. Tengo escuchados a ese señor 12 de mis 27 años. Hace dos días atrás por fin lo vi en vivo... y así quedé...

sábado, 9 de junio de 2007

jueves, 7 de junio de 2007

El fin del "supuestismo" o los héroes argentinos no fueron ni son peronistas


Lo mejor que le puede pasar a un luchador cuando la causa que le da vida fracasa, es morir. Marta Holgado, "la supuesta" ha consumado su derrota dignamente. Su muerte confirma que no es hija de Perón ya que, en vez de sobrevivir eternamente, negar las derrotas y traicionar las causas como hace todo peronista, ella ha cerrado el ciclo de la vida decentemente. Toda derrota es una muerte, Marta tenía que morir... otra vida que se cobra el peronismo y van...

martes, 5 de junio de 2007

Sólo para entendidos: Robert Fripp


Aquellos que son grandes artistas, reflejan su genialidad en casi todos los aspectos de la vida. Un caso como este es el del guitarrista inglés Robert Fripp. En una reciente conferencia de prensa ofrecida en el teatro ND ATENEO, dejó dos frases dotadas de una gran inteligencia: al comenzar la charla les dijo a los periodistas: "Imagino que ustedes son profesionales. Bueno, ¡no quiero preguntas profesionales!". Y luego, consultado acerca de la piratería, nos entregó la siguiente idea: "Si me preguntás por un joven en Mendoza o La Plata, Córdoba, Rosario, Patagonia, que tiene pasión por King Crimson y comparte un MP3 con sus amigos, no tengo objeción alguna"... Un genio Robert...

La inspiración de Zaratustra


Ya son harto conocidos los graves padecimientos físicos que hicieron de Nietzsche un hombre duro y atormentado. Pero también el filósofo fue un atormentado amante. La historia nos cuenta que el célebre libro Así Habló Zaratustra fue inspirado en la frase de una mujer que Nietzsche amó y de quien recibió un tortuoso rechazo. Lou Salomé (1861-1937), una escritora liberal rusa escribió en uno de sus textos “Si ya no tienes felicidad que darme, tienes aún tu dolor”. De acuerdo con la versión oficial, Nietzsche se vió profundamente conmovido por estos trazos.
Salomé fue amada por otros intelectuales, entre ellos Paul Ree, quien la presentara con Nietzsche (en la foto la podemos observar con ambos), Rainer María Rilker y por hasta Sigmund Freud. Para los estándares de la época, Lou fue una mujer hermosa, agregándole atractivo entre los señores sus insistentes negativas amatorias. En los círculos intelectuales europeos se decía que quien conociera a Lou Salomé a los nueve meses concebía un libro. Pero ella elegía comportarse como una verdadera mujer negándose a sus pretendientes aduciendo preferir el contacto intelectual antes que el físico (¿será a partir de este comportamiento que Freud descubre el comportamiento de histeria?). Se comenta que permaneció virgen hasta los treinta años, poniendo fin a la castidad con un intelectual de menor eficacia, su marido Friedrich Carl Andreas. Nietzsche dijo alguna vez de ella que sufría “atrofia sexual”. El último rechazo para con el filósofo significó el creativo encierro en febrero de 1883 para componer finalmente Así habló Zaratustra.
Sirva de estímulo esta efeméride para el alicaído ego femenino , pues la historia les ha deparado un lugar destacado y casi exclusivo: el reverso. Para Nietzsche han sido objeto de inspiración, que no es otra cosa que aquello que “nos conmueve, que nos derriba hasta los íntimo de nuestro ser”. Si, como se dice popularmente “detrás de cada buen hombre, habita una gran mujer”, qué decir entonces de lo que hay detrás de un gran libro!!

domingo, 3 de junio de 2007

El sueño de la locura de la mujer que se pasea por mi mente


Los inusitados efectos de una sombrilla merodean en su imagen: veo a una mujer con un piloto gris que se pasea por los pasillos de un lugar cerrado. Con pasos cortos, aburridos, expectantes, inquisidores, contiene en su mirada la desesperación de una locura que es parcial. Juega a recobrarse, a reestablecerse, pero cae en una superficie gelatinosa e incolora. En su boca hay comida que muerde poco y que apretuja junto a su garganta paspada. Un cerdo en “sport” dice que la comida está disconforme porque hay poco espacio, pero ella, que se la lleva a la boca y a la garganta, la vomita mientras sus ojos pequeños se resisten a pestañear. Con el piloto prendido hasta las rodillas, la mujer desorientada está inquieta y sola. Anécdotas divertidas quiere contarme, y también a las personas que pasan rápidamente por este lugar cerrado. Pasan a su lado huyendo de sus palabras vacías que afortunadamente desconozco. Su cuerpo es un hilo baboso, desintegrado, rugoso, traslúcido, plegado, con la piel escamosa, como la de un delfín. Mientras la miro juego a estar en penumbras, embebido en azarosas melodías, en tuertos misterios acerca del posible destino de la mujer cuyo rostro ahora me habla, me grita, me insulta, me censura, me sonríe. Quiero que su rostro desaparezca, que se vuelva duro y perentorio y sueño y olvido. Su cabeza está clavada en un cuerpo que odio, su cabeza posee un extraño mecanismo que produce incesantes dogmas condenados por la desgracia. Tengo miedo, esa cabeza clavada en el cuerpo horrible de la mujer de piloto manifiesta un terrible mal, una impredecible desidia y desdén. La frustración acusa recibo en su gesto lastimoso. Apenas audible, tengo en mis ojos la imagen de un parloteo chueco. Creo reconocer a alguien que alguna vez conocí. Lo veo en los surcos que dibujan sus labios en el aire.
La mujer lleva consigo un libro lleno de fotografías de personas que ya no están con ella y a los sin embargo les habla. Son personas borrosas, inalcanzables. Intento mirarlos pero algo se empeña en opacarlos presentando en el aire un grupo homogéneo de rostros deformados. Por momentos alucino que la señora ha venido hasta mí para llevarme a un terruño lejano y amargo. Ella habla y habla con los sujetos de las fotos, los llama por su nombre, me los presenta. Sobre todo habla de uno de ellos al que aparentemente escucha sin cesar. Cuando se sienta, cuando se para, cuando camina, tres cosas acompañan a la mujer: el piloto, la comida que come y vomita a mis espaldas y ese rostro lejano y religioso al que le habla con confianza. A su derecha, un espacio vacío se completa en su discurso. Aquello que no veo, en realidad es algo que existe, es su acompañante perpetuo, tanto que por momentos extrae de un bolso marrón la miniatura de un placard de dormitorio donde ella guarda unas patas de rana amarillas. No son de ella, tampoco de su acompañante, pertenecen a alguien cuyo nombre no alcanzo a escuchar pero que ella nombra y cuando lo hace me mira, incluyéndome, inquiriendo mi opinión. Soy Santiago Lucero - me digo reafirmando mi identidad judeocristiana.
A pesar del piloto, la señora dice tener frío, y hambre... mucho hambre, y mucho frío. Cuando termina de pronunciar la palabra “frío” castañea graciosamente los dientes que uno a uno se agolpan en mi mano y al instante vuelven a su lugar, desparejos. Al mismo tiempo dice tener hambre y al hacerlo lleva sus dos manos y sus ojos a su estómago. Dice tener hambre y estar gorda. Entonces, sin darse cuenta que me doy cuenta, vomita en el placard de miniatura y vuelve a mirar a su acompañante invisible para pedirle que vuelva. “Volvé pronto” le dice...
Por momentos la mujer del piloto se encapsula en si misma... mientras come. Mezcla los sabores en un alimento grande y cuadrado. Los productos me recuerdan al jamón y al queso, pero también al chocolate. Lo acompaña con un café con la finalidad de paliar el frío y el chasquido de sus dientes. De pronto, un golpe. La mujer llora y golpea su espalda con una vasija contundente. No sangra, las manos de la mujer se mueven rápidamente al ritmo de un sin fin de insultos. La gente se acerca, estamos a su alrededor viendo como de su cabello emerge un sonido envolvente, por momentos ensordecedor. Ella parece no darse cuenta. Afuera ya no llueve, tal vez no llueve hace varios días, pero ella no se quita el piloto que ahora comprendo que es una prenda exterior, con el paraguas y los guantes. Ella también lleva un paraguas en un bolsillo oculto debajo del piloto. Lleva un solo guante pues el otro le impide manipular un chocolate que un mozo vestido de uniforme militar y corbata rosa le sirve.
“Ya está- dice- ha vuelto la calma”. Otra voz tranquilizadora nos dice “el show debe continuar”. Entonces ella nos toca la espalda, nos coloca en unos gallineros unipersonales que llevan nuestros nombres. “Santiago Lucero” leo mientras sus manos se derriten cuando las sacude. Pide silencio, se encierra ella también en un gallinero. ¿Cuál es su nombre? Pretendo leerlo pero solamente hay una inscripción que reza CONDENSACIÓN Y DESPLAZAMIENTO. A mi alrededor hay cinco rostros temerosos, cínicos, crueles. Son cinco rostros que me miran y me hablan suavemente. Los seis estamos alrededor de la mujer que trae en sus pies dos banderitas llenas de estrellas clavadas entre los dedos. Los seis quedamos encerrados en este lugar cerrado. Sabemos cómo escapar pero la mujer, oculta dentro del piloto gris, se pone un sombrero aludo y nos distrae... ¿Por qué nos da dinero? Agradece uno a uno y llora apoyada sobre un almohadón celeste que dice FELIZ CUMPLEAÑOS. Llora pero también acusa a unas mujeres de una traición padecida por los siete. Las mujeres la insultan, pero una de ellas resiste y nos libera de nuestras trampas, nos quita de los gallineros que llevan nuestros nombres. Esta mujer, con la valentía de una heroína, quita el piloto de la mujer que al ver cómo se desnuda su cuerpecito, se derrite. Solo quedan tres anillos de plata.
Ahora siento la libertad y la desesperación y la alegría y la energía y un gran viento que me eleva unos centímetros, me lleva y me deposita frente a un espejo grande y claro. La señora del piloto se me aparece y desaparece... Siento que me cagué.

Son las siete y treinta de la mañana. La luz está apagada ahora. Una muchacha duerme en mi cama. Se ve hermosa, radiante, espléndida. La luz del cigarrillo rompe la uniformidad, pero a la vez la hace presente. Las cenizas caen, el sol habrá de salir en breve... Cruzar este puente hasta el día es la tarea en la que me encuentro. A veces lo espero... hoy no tengo paciencia y lo voy a buscar, no me será difícil dar con él.

viernes, 1 de junio de 2007

Dios por las putas... el nombre es de él


El nombre de esta página se debe al libro homónimo del filósofo francés George Bataille (filósofo, jesuita, antropólogo, pornógrafo, escritor y europeo). La parte maldita es tal vez el texto más importante de este pensador irreverente y multidisciplinario. Nacido en 1897, su destino era ser sacerdote pero declinó a este mandato en 1922 cuando abandonó la fé católica para entregarse a los desordenados caminos de la filosofía y los burdeles. Luego de irse del seminario fue bibliotecario, como Borges, y al igual que este, fundó varias revistas de divulgación intelectual. Su obra es inmensa y está atravesada por diferentes disciplinas, al igual que su vida: antropología, filosofía, prosa y poesía. Uno de los temas de mayor recurrencia fue el erotismo, justamente el título de uno de sus libros más celebrados por las psicoanalistas recientemente separadas. La leyenda cuenta que Bataille fundó una sociedad secreta llamada Acéphale (sin cabeza) con la intención de instaurar una nueva religión. De acuerdo con sus planes, en el acto de inauguración decapitaría una amante. Lamentablemente por esos días George mantenía nulas relaciones sexuales y ninguna prostituta recibía la suficiente paga, de manera que sus intenciones fracasaron estrepitosamente. George Bataille es hoy objeto de culto entre los intelectuales progresistas argentinos ligados a las lecturas ochentonas de Nietzsche, Artaud, Baudelaire, etc. Es además leído por los psicoanalistas, predominantemente las mujeres del ramo y por los estudiantes de Ciencias de Comunicación de la Universidad de Buenos Aires. Salvo excepciones, este blog se resguardará de recomendar lecturas provenientes de la filosofía francesa y tal vez don George no forme parte de esa excepción. De todas maneras, en su momento de enunciación se trató de un autor que puso de manifiesto ciertas discusiones novedosas en una sociedad como la francesa que siempre se encuentra deseosa de escritores y artistas enfrentados a los preceptos de las grandes instituciones, tales como Dios, la heterosexualidad, el sexo conyugal, la academia y demás.

Sean ustedes muy bienvenidos a mi mundo, el mundo maldito de Santiaguísimo


A partir de ahora este pequeño espacio os ofrecerá una instancia desde la que podrán distraer vuestras mentes y atraerlas al mismo tiempo a este entramado "ciber-espacial". Aquí podrán leer críticas de libros, discos, películas; ficciones, cuentos, microrrelatos; rareras, biografías chistes y demás. Espero asimismo vuestros comentarios, recomendaciones, agradecimientos e insultos, que serán respondidos convenientemente. Gracias a internet y a la cultura de masas por permitirnos estar aquí, conectados impersonal y permanentemente. Tómese este mero prólogo como una cualunque bienvenida. Os saludo entonces desde este espacio lúdico genuinamente cibernético. Salud!!!