
Sólo quiero que me quieran- maldiciendo al mundo y todo lo que me han enseñado: principios, distinciones, elecciones, moral, compromisos, conocimientos, unidad, oración. Todo estaba equivocado, carecía de objetivo final. Todo ello se reduce a: morir o adaptarse. Me imagino mi propia cara sin expresión, la voz incorpórea que sale de su boca: estos tiempos son terribles. Ya hay gusanos retorciéndose en el embutido humano, la baba que me cae de la boca se mezcla con ellos y, todavía no soy capaz de decir si estoy preparando esto del modo adecuado, porque lloro con mucha fuerza y nunca antes había cocinado nada de nada.
American Psycho, Bret Easton Ellis