lunes, 30 de junio de 2008

¡Qué buen viaje!


Esto es una locura, y como tal, se hizo posible. Se trata de una idea que tuvo uno de esos enfermos cibernéticos que se le ocurrió “recorrer” el mundo, no de manera virtual sino real. Pero no solo eso, además el recorrido posee una función estrictamente artística. ¿Qué hizo? Envió un GPS dentro de una valija, y le dio instrucciones a la compañía que hace los envíos (DHL). Para los desinformados GPS es la sigla de Global Positioning System. Se trata de un sistema de navegación por satélite que permite detectar cualquier objeto en cualquier lugar del mundo. Funciona a través de un sistema de 27 satélites con trayectorias sincronizadas para cubrir la superficie de la tierra.
Pues bien, este buen señor que le iba indicando a DHL el recorrido a seguir, al cabo de cumplidas estas misivas, cincuenta y cinco días después, la valija retorno a su punto de partida, que era Estocolmo. Dado que el GPS había conservado la información sobre el trayecto realizado (para lo cual había modificado el sistema de funcionamiento agregándole mayor energía para cumplir el viaje), este buen hombre lo pasó a su pc y el resultado de la deriva está expuesta en el dibujo adjunto. Se trata de su auto retrato, en un solo trazo sobre la superficie del mundo. Así de maravilloso.
Para aquellos pesimistas que creían- fruto de la sorpresa y el temor ante lo nuevo- que las nuevas tecnologías minarían entre otras cosas la creatividad, nada mejor que esto como respuesta. Y hay que decir que posteriormente a este se han realizado otros "viajes" de similar naturaleza. Aquí tenemos un artista que valiéndose del desarrollo de una tecnología (por supuesto que quien tiene a su cargo esto es del Departamento de Defensa de los Estados Unidos), nos deja boquiabiertos ante su idea que a priori es una gran chifladura. ¡Bienvenida la locura entonces!

domingo, 29 de junio de 2008

Charly, come back


De Charly García se dicen dos cosas: que fue un genio y que está acabado. Ambas son las dos caras de un personaje público que por estos días se encuentra en boca de casi todos. Tal vez no el suficiente dado que el affaire entre el campo y el gobierno del matrimonio Kirchner lo redujo nuestra atención. No diré nada acerca de su estado ni polemizaré acerca de cuestiones morales que nada interesan a este servidor. Si me detendré en dos cosas que motivaron en mí una gran ira: el primero de los acontecimientos se produjo cuando los medios de comunicación reprodujeron un video casero en el que se veía como médicos y policías intentaban frenar a García y sacarlo del brote en el que se encontraba. Allí se refleja una gran bajeza indignante, de un alto nivel de alcahuetería y propio de una sociedad botona y policíaca. Tremendo atropello de una sociedad enferma de frustración y con su vida llena de nada. Tuve conocimiento del video a través de la página Web del canal de cable del grupo Clarín, TN. TN es ese medio que se jacta de ser “periodismo independiente” y que se revuelca en frases patéticas y mentirosas, progresistas de pacotilla. El video estaba en la sección “TN y la gente”, nombre demagogo y horrible si los hay. Naturalmente que el resto de los medios lo reprodujo sin mediar pudores. Una vez más el periodismo televisivo ha denigrado su profesión, la ha conducido a una espantosa chabacanería. Un asco lo de los medios argentino, dan vergüenza.
Lo segundo fue cuando Charly es trasladado al hospital Argerich y alojado en la suite presidencial del nosocomio. Muchos periodistas, mucha gente, mucho conductor de cuarta dijo que “Charly debía ser tratado como una persona normal” y por lo tanto, ser internado en una cama y habitación normales. Eso no es cierto, porque Charly García no es una persona normal, no es igual al resto de los mortales argentinos. ¿Por qué motivo merecería igual trato que un paraguayo que viva en Valentín Alsina? Señores, Charly es un genio, una persona distinta y merece trato especial. ¿Qué problema hay en eso? Uno de los innumerables horrores que nos deparó el peronismo es que nos hizo creer que todos somos iguales, y de esa manera “niveló para abajo”. Insisto, merece trato especial y merece que los progresistas imbéciles de este país dejen de rasgarse las vestiduras y tomen conciencia de una condenada vez de su condición de patética inferioridad. El arsenal narcótico del que se alimenta no es un tema que quiero discutir, pero si me interesa que cuidemos a nuestros genios y que lo tratemos como tal. Pero no, la argentina se empeña en revolcarse en el patetismo. Una vergüenza, repito, el tratamiento mediático sobre el caso.

De regreso // The Beatles and me







Si algo hacía falta en la vida de Torry era la posibilidad de codificar los aspectos salientes de la vida a partir de una mirada amable de ella. Siempre consideré que las asperezas, los tintes trágicos y las profundidades enlodadas de nuestra vida, poseían un atractivo más allá de lo habitual, e interesante a los fines “creativos”. Aquellos que me conocen saben que desde siempre fui un aficionado a la música y un trabajador en post de ello. Este blog contiene referencias varias a mis gustos musicales y para regresar, después de un año de silencio cibernético, he elegido referirme escueta y torpemente a los cuatros tipos más genios de los últimos 100 años: The Beatles. Alguien dijo hace poco que era sumamente valorable convertirse en fan a los 28 años. Acuso recibo de esa mención. Se trata de mí. Tardé 28 años en transitar los caminos de su genialidad. Pero ahora ya no estoy fuera de su “embrujo pop”. Verán en los sucesivos post una serie de ideas que giran en torno a ellos, pero para regresar, solo unas ideas sobre mi relación con cada uno.
El domingo pasado escuchando un tema de John viví una experiencia sumamente acogedora, al menos para mí. Escuchando el tema Oh my love, de su disco Imagine me sentí pequeño y miserable anhelando un amor tan genial como el que sentía por Yoko. John me conmueve, permanentemente. A veces, como esta, me emociona y me llena de fragilidades amorosas, pero otras veces me deprime, me destroza, me desgarra, como cuando escuché por primera vez Mother, primer tema del disco Plastic Ono Band. John me hace acordar a Nietszche. Es de esos que han sufrido en su piel los desaires de la vida y es como ese mismo sentir “a contra pelo” que transmiten sus emociones. Palabras aparte merece el sonido de sus guitarras. A veces creo que John debería haber sido yankee y es a través del instrumento que me provoca estas confusiones. Fue un genio total, el líder de una generación, el que enloqueció a un mundo que lo asesinó y que, al mismo tiempo, lo venera.
Paúl es porro: es alegría, cuerpos sueltos, felices, es paz y pasión, contemplación, nostalgia de la buena. Como todo porro es una experiencia tierna, escasamente voraginosa, es volatilidad con sentido, fe en uno y en el otro, es una tarde lluviosa o con sol, siempre buen clima, es 18º. Musicalmente aún no comprendido. Si John revolucionó a guitarrazos y en pelotas con una japonesa peluda, Paúl es un líder espiritual con el único credo de la paz, la luz y la armonía. Mi favorito, el que me cambió la vida a los 28.
A Ringo lo amo profundamente, lo quiero como amigo. Inventó el groove pop, el sheite de todos los bateristas posteriores ingleses. Al interior de The Beatles su función fue fundamental. Dos palabras lo definen para mí: bondad y alegría. Todos aman a Ringo, con nadie se peleó ni se peleará nunca. Un genio inalterable, el mejor de todos los bateristas, el cantante de Yellow submarine.
Por último George. A veces me aburre y otras veces me deshago de culpa escuchándolo por aburrirme. La mejor tercera voz de la historia, casi diría el inventor de algo parecido a eso. Como guitarrista un exquisito. La música pop le debe todo a los Beatles y mucho en particular a George Harrison. Cuando escuchás Could Nine te das cuenta que la música pop debería rendirse a sus pies. Amamos a George también… por algo es el favorito del flaco.
Aquí termino, a partir de hoy regresa Torry con sus diatribas. Saludos cordiales, by happy!!