El conflicto entre los sectores del campo y el gobierno “nacional y popular” del matrimonio Kirchner deparó una consecuencia nefasta que, a la luz de los tiempos que corren, poco importa al conjunto de la opinión pública: el triste fracaso de las figuras de las Ciencias Sociales, a través de la carta abierta publicada por 750 intelectuales de nuestro país en defensa del gobierno. Toda la historia y todos los desarrollos que desde su origen produjo la academia han quedado destruidos. Sus máximas estrellas contemporáneas lo han hecho redactando y apoyando dicha misiva oficialista. Quien esto escribe está fuertemente involucrado en este acontecimiento. Con esta declaración quiero que nos olvidemos, al menos por un momento, mi ferviente oposición a este gobierno del que me siento profundamente avergonzado. No se trata de criticar el apoyo a un gobierno peronista. Lo que aquí se ha destruido es el “ingenio” que las ciencias sociales habían logrado, los caudales intelectuales de un extraordinario quehacer ensayístico y de investigación, en otras palabras, el cuerpo teórico desde antes de Gino Germani hasta la actualidad. Todo progreso dentro de la disciplina, a la que pertenezco como egresado de ella, se ha quemado, borrado. Tal vez a partir de ahora, esta “foja cero”, este papel en blanco vuelva a ser reescrito con mayor perdurabilidad y tallando con mayor fuerza la historia de una disciplina que, insisto, ha fracasado.
Anteriormente exponía que dicha derrota se debía a una gran cantidad de protagonistas de la academia que hasta entonces marcaban los avances en los lenguajes, las investigaciones y que al fin son (eran) sus actores principales. Se podría decir que el grueso de las ciencias sociales y su “respeto” se encontraba encarnada en intelectuales tales como Horacio Gonzalez, Eduardo Grüner, Eduardo Rinesi, Nicolás Casullo y su “smithers” Ricardo Forster, el director de la carrera de Ciencias de la Comunicación y ex profesor de quien esto suscribe Guillermo Mastrini, Alejandro Kauffman, otro ex profesor. La lista continúa con otros personajes ligados al progresismo con Leon Gieco, Liliana Herrero, Cristina Banegas y José Pablo Feinmann, el ex terrorista Horacio Verbitsky y muchos más que llegan al número de 750 firmantes.
Quisiera transcribir algunas líneas de la Carta Abierta que para intentar mostrar las razones de mi diagnóstico mortuorio. Lo primero que sorprende es las categorías utilizadas por los firmantes para referirse a los sectores agrícolas. Hay allí una porosidad alarmante relacionada con la verborrea del patético Luís D’Elia. Este último habló de “puta oligarquía” y a través de la carta dicha sentencia aparece sostenida. Al comienzo los intelectuales señalan:
“Un clima destituyente se ha instalado, que ha sido considerado con la categoría de golpismo. No, quizás, en el sentido más clásico del aliento a alguna forma más o menos violenta de interrupción del orden institucional. Pero no hay duda de que muchos de los argumentos que se oyeron en estas semanas tienen parecidos ostensibles con los que en el pasado justificaron ese tipo de intervenciones, y sobre todo un muy reconocible desprecio por la legitimidad gubernamental.”
“Clima destituyente” y “golpismo”. En ningún momento el reclamo de los sectores agrarios (que, aclaro, no he apoyado), tuvo algún atisbo de “golpismo”, de “destitución”. Muy por el contrario, enfáticamente y tal vez en contra de estos diagnósticos maniqueos la mesa de enlace se cuidó permanentemente de no caer en ello. Lo que se dibuja en las mentes alucinadas de los intelectuales, alineados fuertemente con la conducción kirchnerista, es la emergencia, 30 años después, de un lenguaje viejo, poroso, anacrónico, pasado de moda, vencido. De acuerdo a sus mentes, cualquier reclamo es señalado como “intento de golpe”. Toda disidencia es golpismo, o se está a favor del “gobierno nacional y popular”, o se está en contra “destituyentemente”. Y el que critica, es “observado”, recordemos el Observatorio de Medios y con ello tendremos suficiente material para avergonzarnos. El gobierno K se adueñó de los Derechos Humanos y los intelectuales ingenuos, tontos, torpes, hasta imbéciles, se masturban intelectualmente al pronunciar palabras ya vaciadas, como ser democracia, igualdad, redistribución. De eso se trata cuando hablo de fracaso, de vaciar contenidos, de evaporar una historia y de clavarse en una épica pasada sin intenciones ni capacidades para engendrar una nueva. El pasado, siempre el pasado. Progresismo y pasado es la cadena significante que los vuelvo idiotamente serviles, y burlados.
Pero no se quedan allí, los intelectuales del régimen tienen otro enemigo. Es como si D’Elia dictara la agenda. Porque junto con la “puta oligarquía” golpista y destituyente, están los medios de comunicación.
“Medios que gestan la distorsión de lo que ocurre, difunden el prejuicio y el racismo más silvestre y espontáneo, sin la responsabilidad por explicar, por informar adecuadamente ni por reflexionar con ponderación las mismas circunstancias conflictivas y críticas sobre las que operan.”
Ahora resulta que los medios desinforman y deforman, ¡oh pobre gobierno Nacional y Popular, atacado por la malicia mercantilista de los medios!
“Esta práctica de auténtica barbarie política diaria, de desinformación y discriminación, consiste en la gestación permanente de mensajes conformadores de una conciencia colectiva reactiva.”
“Privatizan las conciencias con un sentido común ciego, iletrado, impresionista, inmediatista, parcial. Alimentan una opinión pública de perfil antipolítica, desacreditadora de un Estado democráticamente interventor en la lucha de intereses sociales. La reacción de los grandes medios ante el Observatorio de la discriminación en radio y televisión muestra a las claras un desprecio fundamental por el debate público y la efectiva libertad de información. Se ha visto amenaza totalitaria allí donde la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA llamaba a un trato respetuoso y equilibrado del conflicto social”
De modo que para los intelectuales, la reacción de los “grandes medios” contra el Observatorio de Medios es porque no quieren discutir. Ahora, ¿discutir con quien? ¿Con Casullo, con Gonzalez, con Mastrini, con Forster? ¿Qué discusión es posible con estos pobres tipos? Por otro lado, si de grandes medios hablamos, deberíamos también tener en cuenta la gran ayuda del gobierno de Néstor Kirchner para con el crecimiento cuasi monopólico del grupo Clarín, dueño de Cablevisión y Multicanal. Pero claro, para sus toscas y tontas mentes esto es perdonable a la luz de la política de Derechos Humanos del Gobierno Nacional y Popular.
Quisiera terminar con una frase que me parece que es la más contundente que, desde mi óptica, destruye completamente el argumento. Creo que el lenguaje es el material central en la política y en las ciencias sociales, por diferentes cuestiones en cada caso. Los intelectuales promediando la carta mocionan por lo siguiente:
“Es necesario crear nuevos lenguajes, abrir los espacios de actuación y de interpelación indispensables, discutir y participar en la lenta constitución de un nuevo y complejo sujeto político popular, a partir de concretas rupturas con el modelo neoliberal de país. La relación entre la realidad política y el mundo intelectual no ha sido especialmente alentada desde el gobierno nacional y las políticas estatales no han considerado la importancia, complejidad y carácter político que tiene la producción cultural”
¿Nuevo lenguaje? El final a toda comedia. Todos lugares comunes: discutir, debatir, relación política y mundo intelectual, neoliberalismo, gobierno Nacional y Popular, etc, etc, etc. Tótems para los intelectuales progresistas que desde hace años le huyen al pensamiento y se esconden detrás de sus grupos de investigación con objetos de estudio evasivos para terminar apoyando un gobierno con argumentos poco sólidos. En algún pasaje de la carta y de las exposiciones que siguieron a título de polémica se acusa a los del campo de protestar contra la institucionalidad apelando al derecho de los ciudadanos de circular. Mismo argumento que Blumberg y Mariano Grondona, dos blancos constantes para ellos. De modo que Blumberg y Grondona son golpistas cuando critican a los piqueteros que cortan calles y al mismo son golpistas los que cortan rutas. En fin, es lógica la aparición de contradicciones en un escenario de tanta torpeza y ausencia TOTAL de inteligencia.
Termino este texto citando a Tomás Abraham, que en su blog, el día 25 de abril dice:
“Profesores de ciencias sociales, editores, artistas, periodistas, acompañan a esta especie de desbande político y vigilancia ideológica apelando a la violencia verbal como siempre lo hicieron desde sus poltronas bien protegidas. La frivolidad moral se viste de marxismo, nada es más barato. Encarnan al espíritu sacerdotal tal como definían el republicano Spinoza y el anarquista Nietzsche a los maniqueos arribistas. Son los que aman el Poder, y lo adoran como a un totem.
Diagramadores de pequeños panópticos al servicio de los actuales mandamaces, son esta vez verdaderos idiotas útiles que hacen reir a los de arriba, sino fuera que no son idiotas, sino vivos, actores de reparto de una comedia progresista”.
domingo, 27 de julio de 2008
jueves, 24 de julio de 2008
Entrevista a Tomás Abraham

A continuación reproduzco una entrevista a Tomás Abraham que le hiciera el periodista Jorge Urien Berri para el suplemento de Cultura del diario La Nación, ADN Cultura, publicada el 1 de junio de 2008. Después de la patética agachada de los intelectuales a través de la Carta abierta en defensa del gobierno de los K en el conflicto del campo, Abraham aparece como una voz crítica, lúcida y atenta dentro de una intelectualidad derrotada por el peronismo contemporáneo. En los próximos días publicaré un texto propio sobre estos temas al sentirme involucrado dada mi formación académica. Mientras tanto un poco de inteligencia frente a tanta estupidez progresista.
Su estudio es el mismo de la primera entrevista que mantuvimos en 1995, titulada con una frase suya: "El pasado no debe repetirse". En una pared, la foto de Michel Foucault, su maestro de filosofía en París; la de Woody Allen y un autorretrato del escritor Bruno Schulz en la tapa de La Caja , la revista que dirigió Abraham. Sin transiciones, la charla inicial se convierte en entrevista antes de encenderse el grabador, cuando Tomás dice "Hoy la corrupción está totalmente aceptada. Por la sociedad y por los intelectuales progresistas".
-Pero los intelectuales se indignan con la corrupción.
-Se indignan cuando la corrupción viene de la derecha, pero si no, es un medio para obtener un poder necesario para un fin sentenciado como bueno. ¿Vos creés que a Hebe de Bonafini le importan los fondos de Santa Cruz? Si son para la causa. Pero ese es un sector de la sociedad. El otro, el mayoritario, acepta la corrupción como una fatalidad inevitable del país y lo único que le importa es que las cosas avancen. No interesa cómo, pero que avancen. Hay tal resignación.
-¿Que avance la economía?
-Claro, es lo que más daño produjo en los últimos años. Que no haya una crisis como la de 2001.
-¿No es comprensible desde el punto de vista humano?
-Es comprensible pero no aceptable porque es un dilema falso. Se cree que se puede hacer una cosa bien sin la otra y en realidad no funciona ninguna.
-La gente tampoco se da cuenta de que la corrupción afecta su bolsillo.
-No se da cuenta de una cosa de la que es muy difícil darse cuenta: del daño educativo, que no es la escolaridad y tiene que ver con cómo se organiza una sociedad. Si vos querés una sociedad de bienestar general donde haya ejercicio de la libertad y respeto a la autoridad, no podés tener un modelo educativo de farsantes y mentirosos porque no funciona. El Estado hace educación.
-Cuando decís modelo de farsantes...
-Claro, esta aceptación de la corrupción es el engaño. ¿Qué es la corrupción? El engaño. Cuando hay engaño, hay algo más que la corrupción que no se ve. En la sociedad del engaño, el engaño está explicitado y no hay resistencia. Cuando vivís donde la trampa es la ley, también el sistema cultural y educativo se sostiene sobre eso. Un político es un tipo elegido que asume la responsabilidad de ser el vocero de la sociedad. Si elijo a un farsante y lo vuelvo a elegir, hay algo que no funciona, que es la relación entre política y educación. La educación no es el Ministerio de Educación. Es el jefe de Estado, los ministros, la Corte Suprema. Es la autoridad, y la autoridad modela, conduce, orienta. No es lo mismo estar en un ejército en el que hay un general en el que confiás que estar en uno con un general al que tenés que mirar todo el tiempo para ver qué te hace. Al no haber relaciones de confianza, solo hay relaciones de conveniencia. No se trata de ser honesto sino de qué tipo de orientación educativa quiero. Vos ponés computadoras en las escuelas y al mismo tiempo tenés una organización política de gente que engaña, y eso lo ves permanentemente. Por ejemplo, los índices del Indec. Pero no tenemos que renunciar a pedir algo mejor.
-Parece que la sociedad renunció.
-Eso lo ves en lo cultural.
-¿En qué sentido?
-En los llamados jefes de la cultura, que van desde el observatorio de medios de los profesores de ciencias sociales hasta cómo se diagrama el tema de los derechos humanos desde el poder, el uso de la simbología. Es cómo lo cultural busca la legitimidad ética en el pasado, en los años 70. Ahí el poder busca su legitimidad ética y vive de la ilegalidad de 2000, la de los gobiernos que manipulan, y de la legitimidad de los años 70. "Nosotras somos las madres de los que murieron." Están los políticos que hacen los monumentos a la memoria y todo eso va fabricando una memoria que legitima la ilegalidad de hoy. Aquí falla algo.
-¿La falla está en la connivencia de algunos organismos de derechos humanos con el Gobierno? Las violaciones de los derechos humanos continúan, la voladura de Río Tercero fue terrorismo estatal ejecutado por un Estado democrático, pero ningún organismo abre la boca. El que se sale del período 1976-1983 queda como un reaccionario.
-El chantaje y la extorsión funcionan así. Si hablás de la piratería que hicieron con los derechos humanos para estos fines, te dicen que estás con los genocidas. Hay una apropiación política de los derechos para legitimar una construcción de poder. Ese fue el pacto que hizo Kirchner en 2004 con las organizaciones de derechos humanos: "Yo les abro los juicios y ustedes me apoyan en todo". Y las Madres de Plaza de Mayo y las Abuelas de Plaza de Mayo se sacaron el pañuelo. Estamos discutiendo política y no cuestiones que tienen que ver con los derechos del hombre, sino cuestiones de poder. Y en esas cuestiones de poder ese pacto es para ser denunciado. Eso no tiene que ver con la violación de los derechos humanos en la Argentina. Tiene que ver con un nuevo pacto político. Y con una apropiación no solamente de los derechos humanos, sino de las voces de los que murieron asesinados en la década del 70. ¿Quién puede hablar en nombre de ellos? Si hubieran sobrevivido, ¿muchos de ellos pensarían como sus madres y sus abuelas, o como algunas de ellas? Hay muchos que no fueron asesinados y no opinan como ellas, y fueron militantes. Hay otros que han tomado vías más moderadas.
-Oscar del Barco.
-Sí, o una persona que no se dedica más a la política. ¿Quién puede apropiarse hoy en día de la voz de hace treinta años? Hay una legitimación de la violencia de parte de una capa cultural que la estimula desde afuera, desde los sillones, en donde legitiman cualquier cosa en nombre de que existe la violencia generalizada y hay injusticia y entonces todos los medios son buenos. Hay una fuerte crisis cultural y educativa. No económica, ni política. Por eso la necesidad de otro tipo de políticos. Y no es la cuestión de la honestidad. Es la cuestión de qué tipo de organización queremos. Esta sociedad ha sufrido tantas crisis que tiene anomia institucional. Acá nadie cree en nada. Y es mentira que en todo el mundo pasa lo mismo. No es así en Uruguay. Eso forma parte de la decadencia que no se mitiga con venturas ocasionales en lo económico. Hablan de construcción de poder pero no se habla en serio de una nueva idea de lo que es hacer política.
-En El presente absoluto, cuando escribís sobre piratería y derechos humanos, ponés el ejemplo de Aníbal Ibarra con Cromañón.
-Doscientos muertos y se limpió de toda responsabilidad política, y enseguida se sacó la foto con Estela de Carlotto, y ella con él: "Este es de los nuestros".
-El discurso de los derechos humanos limpia.
-Limpia, y no es solamente un malentendido. Eso muestra otro tipo de corrupción que no es la económica. Es una cuestión de amoralidad o inmoralidad y falta de honestidad y de coraje para decir cosas. Hay mucha gente que tiene miedo de hablar porque teme la descalificación pública y la exclusión. En cierto universo la gente lo que menos quiere es que le digan que es de derecha. Hay mucho miedo a la palabra derecha. Hay un conformismo y bastante cobardía y falta de honestidad.
-En algún artículo valoraste ciertas medidas de Kirchner en el comienzo de su gobierno. ¿No tenés miedo a equivocarte al escribir?
-Equivocarse es el camino, y más en política. Lo que importa es si eso despierta pensamiento, no si acertó. No me importa equivocarme. Lo que me importa es si mis observaciones tienen la sutileza y la calidad como para despertar a un muerto. Hay cosas que no se dicen y muchas veces se construye el edificio de lo dicho sobre lo que no se dice. Además, no es que yo esté con Kirchner, ni con Menem, ni con De la Rúa. Lo que digo es que gobernar la Argentina es una tarea insalubre y toda la oposición es más floja que el Gobierno.
-¿Por qué?
-Porque no tiene ninguna responsabilidad y entonces mienten barato. El Gobierno miente más caro. No es que no haya oposición, sino que mienten barato y la gente ya sabe eso y yo también sé eso. Era muy fácil criticar a Menem, pero se olvidaban de lo que había pasado en 1989. En 2003 se pensaba que nadie podía conducir políticamente porque todo el mundo estaba desprestigiado. Bueno, y este hombre, cuando nadie sabía cómo se escribía su apellido, ni lo conocía, agarró algo que significaba negociar el default , una desocupación enorme, una economía de trueque de tres millones de personas. Y eso fue ayer. Gobernar es muy difícil. Critico a la oposición más que al Gobierno porque ninguno de los que se está oponiendo podría sostenerse. Es el problema que tiene Carrió. Ella está en un lugar donde es gratis hablar. Por eso me interesa Binner, porque hace rato que eligió que le cueste hablar y asume responsabilidades en un país donde la lucha de sectores te impide gobernar. O Sabbatella, elegido tres veces en Morón. Hay que tener coraje para eso, no solo ideas. Cuando digo Menem pregunto: ¿qué era la Argentina en 1991 o 1992? Hiperinflación del 3000 o 4000 por ciento anual y una sociedad con una enorme angustia. Y después, la convertibilidad. ¿Por qué lo votaron en 1995? ¿Porque la gente es idiota y solo le importa el voto cuota? No, la gente comparó cómo estaba en 1989 y en 1995.
-¿Por eso votaron a Cristina?
-¿Y a quién iban a votar? ¿Estaba todo mal acá? Podría haber estado mejor, pero nadie vota una ilusión. Hoy las elecciones no son de lealtad. Pero si hoy hubiera elecciones, la votaría menos gente, aunque no sabría a quién votar. Me interesa cómo manejan los políticos desde el poder, qué hacen, en qué condiciones, con qué condicionamientos y qué alternativas viables habría. Entonces viene alguien de la oposición, la misma Carrió, y dice: "Yo creo que podríamos gobernar perfectamente en la Argentina, la única dificultad son los gremios". Ah, no me digas, ¿nada más?
-¿Qué pensás de Kirchner y el kirchnerismo?
-Desde el punto de vista educativo, es lo mismo de siempre. No es gente que construya una Argentina distinta. Desde el punto de vista de la coyuntura política de 2003, creo que emprendieron un camino bueno, que era reducir la desocupación. La Argentina era una miseria social. Era fundamental crear fuentes de trabajo. Se crearon como se pudo, inflaron un fuelle, siempre se infla un fuelle. La convertibilidad fue un fuelle, el plan Austral fue un fuelle, la tablita fue un fuelle. Kirchner redujo la desocupación y tuvo suerte por el contexto internacional que le dio aire financiero. Pero los modelos económicos son coyunturales, no son para la eternidad y entonces hay que prever el cambio. Mi juicio sobre el kirchnerismo es que no pensó nada. Aprovechó la situación.
-Oportunismo.
-Aprovechó la situación con oportunismo y también sentido de la oportunidad, pero tenés que pensar qué hacer cuando se acabe eso. Si calentás la economía, das más trabajo, bajás la desocupación, después viene la inflación, no hace falta ser un genio. No previeron nada y no pensaron nada para cambiar. Es lo mismo que pasó con la convertibilidad, les salió bien hasta 1995, vino la crisis mexicana, la crisis de todo el mundo y no pensaron nada. Tuvo que reventar. Es la conducta de los políticos argentinos: que reviente, así nadie tiene la culpa.
-¿La culpa se diluye?
-Vos decís: la culpa de la inflación la tiene la soja. O dejás que el ajuste lo haga la inflación. La gente en la calle, inflación del 30 por ciento y la culpa no la tiene una medida que tomó el gobierno. Cuando López Murphy dijo: "Bajo los sueldos estatales 13 por ciento", no lo lincharon porque faltó la cuerda y se fue. Pero cuando se hizo la devaluación y bajaron 40 por ciento, nadie tuvo la culpa. Se busca que reviente para volver a estar en el escenario político. Es una conducta suicida.
-Pero ellos nunca mueren.
-Justamente, porque viven del reviente general.
-De la muerte de los otros.
-Con el reviente general es muy fácil decir la culpa la tuvo el de antes, Menem, el Fondo Monetario, los pools cerealeros. Es muy fácil, no se asumen responsabilidades. Mi juicio del kirchnerismo no es favorable. En 2003 tomaron las riendas con coraje. En 2004, con lo de la ESMA, yo dije acá hay trampa. Cuando los Kirchner empezaron a inventar la juventud maravillosa de los años 70, dije acá hay trampa.
-Nunca les interesaron los derechos humanos en Santa Cruz.
-No tienen esa formación cultural. Es gente educada para el poder, no para el Derecho. Hay algunos políticos que combinan las dos cosas. Ellos no, para ellos es el poder. Hay un tipo de persona que se dedica a la política y puede llegar a pensar que no vale la pena el poder porque se llega a un punto tal de lo intolerable que se retira. Hay otro tipo de políticos para los que siempre vale la pena, hoy están a la derecha; mañana, a la izquierda. Da exactamente lo mismo. El asunto es acumular poder.
-¿Para qué?
-¿Qué sé yo? Hay que estar en la cabeza de ellos. No existe la idea de sociedad. El peronismo les sirve para acumular poder. Pueden ser regentes de Santa Cruz, después el hijo, después el nieto. El asunto es que sea de ellos. Menem era así. No conseguimos que nuestra sociedad pueda ser gobernada de otro modo. La Argentina es un país fracasado.
-¿En un sentido figurado?
-No tiene futuro. Su proyecto de nación ilustrada o rica no va a ser. Será a veces mejor que Chile, a veces peor que Brasil. Es una sociedad que ya no es pionera. La pobreza está, la marginalidad está, el "paco" está, la desocupación está y tecnología no vamos a producir nunca. Punto. Y después arreglátelas como puedas.
-¿No tenemos futuro, o no tenemos el futuro que creíamos tener hace un siglo?
-Era un país rico que provocó una inmigración nunca vista. En 1914 había en la Capital 700.000 habitantes y la mitad había nacido acá y la otra mitad, en el extranjero. ¿Cómo organizás un país así? Por eso tuvieron que meter el guardapolvo y decir que San Martín tenía un caballo blanco para tener un símbolo. No sé si de ese modo no podés construir un buen país. No sé. ¿Por qué no? Laburantes había a montones y sobraba riqueza natural.
-¿Qué pasó?
-Había una ideología de mierda, nacionalista, reaccionaria, catolicona, que vio en Yrigoyen a un comunista. Según Tulio Halperin Donghi, en el 29 se acabó el proyecto liberal oligárquico que había transformado y desplegado una cantidad de fuerzas productivas enorme. Después hablamos de que este tenía un millón de hectáreas. Pero terminado eso, había que pensar otra cosa. Cuando llegó Perón, la Argentina aún era acreedor internacional y no todo estaba perdido. Escribí una nota: "¿Dónde está Tamborini?", porque nadie habló nunca más de Tamborini y yo preguntaba: "¿Y si hubiera ganado Tamborini?" ¿Habría sido un país racista, oligárquico, de conservadores hambreando negros, o nos habríamos organizado un poquito mejor con un laborismo civilizado? No lo sé.
-¿Aún pensás que Frondizi fue el último estadista?
-El país tenía posibilidades de ser hasta Frondizi. Frondizi dijo: "Acá hay que abrir, que vengan a invertir, que chupen ellos el petróleo, que lo vendan e inviertan". También tenía una idea democrática. Pero me parece que fue la última idea. Dirás que Chile tiene pobreza, pero mejoró, no empeoró. No es que se te arruinó el proyecto hace cien años y hace cien años te cruzaste de brazos diciendo "Soy un tipo cagado". Hay una idea nuestra de que esto es así. No hay ilusiones.
-No hay ilusiones si la Argentina fracasó.
-Pero no hay que aceptar que la Argentina fracasó porque eso es la derrota espiritual. Hoy los pueblos pueden pegar un salto en veinte años, pero necesitan mucha cabeza y mucha autoridad. El político bueno trata de aprender. También los intelectuales tienen que aprender de la gente que hace porque "melonean" cualquier cosa sobre la sociedad y la política. Quiero organizar encuentros y trabajos entre profesionales y políticos con responsabilidad y gestión. No se trata de que el intelectual asesore al político. No, el político debe asesorar al intelectual porque el político sabe que las ideas chocan contra muros y las tiene que enriquecer, no flexibilizar, para que den resultado. Como el intelectual no está en esa tarea, su idea siempre es pura y la adorna, la mantiene en un mausoleo desde hace treinta años, le pone florcitas, la visita todos los meses, habla de lucha de clases, de ideología dominante, del imperio.
-¿Por qué el Gobierno ataca a los medios?
-Hay una cosa con Clarín que es un asunto de negocios, ahí debe de haber pasado algo. Por otro lado, al campo le tenés que dar lugar. Es una fuerza social muy importante y no podés no ponerle cámara y no ponerlo en TN o Canal 13 o Clarín . No podés basurearlo porque la señora Cristina está ofendida. Supongo que la mentalidad de Néstor Kirchner y de todos los que están con él es que ellos creen que son los jefes de la estancia. Además, hay intereses económicos, más allá de una reacción despótica. Clarín los cuidó bastante y el Gobierno le permitió constituirse en un multimedio de enorme importancia a cambio de las caricias que le daban. Creo que cuando hay una lucha en ese nivel de poder se van a arreglar, esto es transitorio. Los de arriba se las arreglan y todos los genuflexos que están ahí, poniéndoles observatorios de medios y dándoles sus servicios por un plato de lentejas, van a quedar como simples idiotas.
-¿Cómo ves a los medios?
-La noticia hay que buscarla, no te la dan. La materia prima que te dan los grandes medios no es suficiente y se repite todo el día. Internet es imprescindible, te da una visión plural para poder pensarla. Yo trabajo la información, no la recibo. Los medios no son ni buenos ni malos, te dan lo que ellos deciden darte y su decisión no depende de lo que pasa porque la realidad es infinita. Te dan el material para que vos puedas pensar. Pensar es una forma de desconocimiento e ignorancia, es buscar la incertidumbre. Hay cosas que no leo más. No leo suplementos culturales desde hace mucho.
-¿Por qué?
-Me cansé. No hay nada interesante.
-¿Qué leés?
-Estoy leyendo poco los diarios ahora. Falta información. No me puedo guiar por los titulares, tengo que andar buscando cosas que a veces en el mismo diario están por ahí, en un articulito. Las cuestiones importantes de la política no se hablan y se inventan conflictos, rubios contra morochos, el campo contra la ciudad.
-¿Por qué perdieron peso los intelectuales aquí y en el mundo?
-Lo que más me interesa del universo de la cultura son los historiadores. Ni los sociólogos, ni los novelistas, ni los que escriben cuentos, y menos los poetas.
-¿Por qué?
-Me parece que son fabulistas light .
-Pero hubo buena ficción. Allí en la pared está Bruno Schulz.
-No, estoy hablando de otra cosa. Hay autores que no pertenecen a la tradición filosófica y sin embargo hacen intervenciones literarias en la filosofía. Estuve trabajando a Sándor Márai, a Fernando Pessoa, ahora estoy escribiendo sobre el pensamiento de Werner Herzog, el cineasta. Pero cuando me hablan de literatura en la Argentina hoy, en general, no me interesa. Me interesa el historiador.
-¿Cuáles?
-Hace tiempo que trabajo a Halperin Donghi. No salva a nadie. Admite el dilema y te retrotrae al momento en que se toman las decisiones y ves que es un despelote, que decidir tiene un alto costo histórico. Muchas veces el historiador trata de rescatar víctimas y salvar cabezas y condenar a otros, es la historia que está más de moda. Es interesante la historia y la escritura de los historiadores. Eso me da mucho más para la imaginación que leer un cuento. Me gustan los cuentos, pero una cosa es la imaginación y otra la fantasía.
-¿Cuál es la diferencia?
-En la literatura que veo en la Argentina hay mucha fantasía: "Te voy a contar un cuento de algo que nunca sucedió". No me interesa, no me sirve para la cabeza. Yo, para la ficción-ficción, la televisión. Y el cine.
-¿Qué ves en televisión?
-Todo. Es un máquina de simulacros como la de Bioy Casares. Con el control remoto voy y vengo. Claro, no todo el día. Pero está muy pobre respecto de la década de 1990, cuando había programas con economistas, a Menem lo criticaban de arriba abajo y eran una fiesta las polémicas. Todos los personajes del gobierno de Menem iban a los programas, iba Kohan, iba Menem y les decían de todo.
-La habilidad de este gobierno es que no va nadie, ni dan entrevistas. No entran en la dinámica periodística.
-El otro día leí que querían llevar a la comisaría a un periodista de una radio porque mientras Cristina decía que los colegios privados no aumentaron, él saltó y dijo que el suyo aumentó. Me lo imagino al tipo todo el tiempo sentado sin poder decir nada durante cuatro años, sin poder hacer una sola pregunta, y cuando le dicen cualquier cosa y la que se lo dice sabe que dice cualquier cosa, bueno, el periodista explotó: "¡Cortala!".
-¿Los intelectuales se replegaron? ¿No tienen nada importante que decir, o los medios les dieron la espalda?
-No sé. Quizá son pocos los que activan o son llamados. Siempre hay un Santiago Kovadloff, una Beatriz Sarlo, un José Pablo Feinmann. Se repiten un poco. Hay una dosis, no se puede pasar de esa dosis, si no es muy aburrido.
-Siempre escribiste y dijiste cosas duras por el contenido y la forma. ¿Te cuestionaron o te marginaron por eso?
-Más bien, claro que me cuestionaron. No soporto formar parte de un clan. Yo no pienso para otro, eso me quitaría libertad y por lo tanto, palabras. Tengo que decir lo que pienso. Conservo alguna sensatez sobre los alcances de mi palabra. Cuando se dicen las cosas como son, sin vueltas argumentativas, ahí es otra cosa. Trato de no dar vueltas. El tono es muy importante. Hay cosas que no se argumentan, se dicen. Se dicen, y eso no te lo perdonan más.
-Escribís lo que pensás, pero ¿trabajás tu forma de escribir?
-Trato de decir lo que pienso con las palabras más claras. Quiero ser absolutamente directo, no me gusta la franela. No pienso sobre el modo en que digo las cosas, lo que me importa es saber si tengo algo que decir, y para decir algo hay que trabajar mucho, porque uno puede querer decir algo y no le dan las palabras. A veces tengo que dar muchas vueltas para que me salgan dos palabras porque no encontré la idea. Pienso mucho para poder escribir poco y no me interesa que parezca inteligente. Así doy las clases. A veces hay ciertos temas o cosas que me sensibilizan y hay mayor énfasis. No busco un tono neutro.
-También recurrís al humor.
-Me gusta divertirme. La gente se toma tan en serio que no tiene sentido del ridículo, y eso es necesario para no perder la inteligencia. Me encanta un poco de joda.
domingo, 20 de julio de 2008
Dos recomendaciones de "la trilogía de Jesús"


Luego de separarse de Sara Dylan, la madre de sus primeros cinco hijos y de la batalla legal por la tenencia de los mismos, Bob Dylan emprende una nueva etapa en su vida: el cristianismo.
Tras reconocer delante de sus compañeros de gira que se encuentra sólo y extraviado en la vida, de frecuentar tantas amantes que iba regando por las carreteras por las que no dejaba de circular, de la mano de una de ellas Carolyn Dennis, que luego se convertiría en su segunda esposa y madre de su última hija Desiree Dennis- Dylan, Bob ingresó en una etapa de profunda devoción a Jesucristo y de guía permanente a través de la Biblia.
Las consecuencias de cambio serán varias, motivando, como desde el comienzo de su carrera, la atención del grueso de la opinión pública. En primer lugar abandonará temporalmente todos sus vicios, incluido el tabaco; por otro lado, la comunidad judía se sentirá profundamente ofendida y cruzará versiones y enojos, llegando a sostener (tal vez con cierto tino) que Bob Dylan lo hacía solamente para aumentar las ventas de sus discos.
La otra consecuencia de su conversión al catolicismo será que aparece una nueva etapa en su carrera musical. Desde el punto estrictamente musical, verá la luz una especie de trilogía que podríamos bautizar como “la trilogía de Jesus” (aunque unos años antes, en 1967, había editado el gran disco John Wesley Harding, que contenía referencias religiosas explícitas, aunque matizadas con juegos literarios), integrada por los discos Slow train coming (1979), Saved (1980) y Shot of love (1981).
Los tres discos son hasta chocantes por sus constantes y repetitivas referencias a Jesus y el amor por él. En Slow train coming el último tema se llama When he returns, y expresa cosas como la siguiente: ¿Aprenderé alguna vez que no habrá paz, que la guerra no cesará, hasta que Él regrese? Todos los temas son de este tenor, en todos Jesus el quien traerá el bien, solo él lo posee y a él hay que confiarse. Naturalmente que ésta arenga no fue bien recibido entre sus fans. Pero a Bob poco le importó y continuó dos discos más con la misiva, hasta llegar en el tercero de los discos a decir Es propiedad de Jesús, odiadle hasta el tuétano. Tenéis algo mejor, tenéis el corazón de piedra. El tema se llama Prosperty of Jesus (propiedad de Jesus).
Más allá de esta religiosidad exacerbada por el gran Bob, los discos Slow train coming y Shot of love me gustan mucho. Son discos raros si los comparásemos con sus enormes obras, como pueden ser Bringing it all back home, Highway 61 revisited, Blonde on Blonde, Blood on the tracks o Desire. Son discos que suenan poco dylanianos a la luz de estos éxitos. Ambos tienen un sonido contemporáneo al rock y al pop. En otras palabras, para los fans ortodoxos de Dylan estos discos son pasados por alto. A mi en cambio me gustan bastante. Suenan muy bien, con bandas de acompañamiento que sos excelentes, con gospels que se cantan todo (entre las coristas se encuentra Carolyn Dennis, su segunda esposa, y también la madre de esta).
Slow train Coming contó con la participación de los músicos de la banda británica Dire Straits. De hecho Mark Knopfler es el co-productor. Es notable la participación de la banda haciendo un trabajo de ablande de la musica de Bob, y por otro lado refinadísimos arreglos.
En cambio Shot of Love no cuenta con la participación de todo Dire Straits, sino solamente con Knopfler quien co-produjo el disco en las primeras sesiones de grabación. El disco tiene el mismo tenor musical y letrístico que el resto de la trilogía, y al igual también vendió muy pocos discos, considerándose un fracaso en la carrera de Bob Dylan. También me gusta mucho este disco. Me gusta como suena la voz de Dylan, más vivaz, más limpia y, por qué no, más arriesgada. En el tema dos, Heart of Mine, participan de invitados Ron Wood y Ringo Starr. La historia dice que llegaron ambos al estudio a visitar a su amigo y le pidieron tocar en el disco. Sin mayor interés, Bob pidió a uno de sus asistentes de grabación que encontrara un tema para que grabasen y este eligió Heart of mine ya que la grabación original no había quedado bien. Si uno escucha el tema sin saber que ellos están allí, y si además conoce medianamente los grooves de Ringo, percibirá que es notoria la onda que tiene el tema a través de la base de bateria.
Ambos discos son para mi sumamente recomendables. Sé que es una recomendación ciertamente heterodoxa y que además la historia y la crítica no me avalan, pero de todas maneras, a mi me gustan y por lo tanto creo que son más que recomendables. Tal vez se sorprendan…
Las consecuencias de cambio serán varias, motivando, como desde el comienzo de su carrera, la atención del grueso de la opinión pública. En primer lugar abandonará temporalmente todos sus vicios, incluido el tabaco; por otro lado, la comunidad judía se sentirá profundamente ofendida y cruzará versiones y enojos, llegando a sostener (tal vez con cierto tino) que Bob Dylan lo hacía solamente para aumentar las ventas de sus discos.
La otra consecuencia de su conversión al catolicismo será que aparece una nueva etapa en su carrera musical. Desde el punto estrictamente musical, verá la luz una especie de trilogía que podríamos bautizar como “la trilogía de Jesus” (aunque unos años antes, en 1967, había editado el gran disco John Wesley Harding, que contenía referencias religiosas explícitas, aunque matizadas con juegos literarios), integrada por los discos Slow train coming (1979), Saved (1980) y Shot of love (1981).
Los tres discos son hasta chocantes por sus constantes y repetitivas referencias a Jesus y el amor por él. En Slow train coming el último tema se llama When he returns, y expresa cosas como la siguiente: ¿Aprenderé alguna vez que no habrá paz, que la guerra no cesará, hasta que Él regrese? Todos los temas son de este tenor, en todos Jesus el quien traerá el bien, solo él lo posee y a él hay que confiarse. Naturalmente que ésta arenga no fue bien recibido entre sus fans. Pero a Bob poco le importó y continuó dos discos más con la misiva, hasta llegar en el tercero de los discos a decir Es propiedad de Jesús, odiadle hasta el tuétano. Tenéis algo mejor, tenéis el corazón de piedra. El tema se llama Prosperty of Jesus (propiedad de Jesus).
Más allá de esta religiosidad exacerbada por el gran Bob, los discos Slow train coming y Shot of love me gustan mucho. Son discos raros si los comparásemos con sus enormes obras, como pueden ser Bringing it all back home, Highway 61 revisited, Blonde on Blonde, Blood on the tracks o Desire. Son discos que suenan poco dylanianos a la luz de estos éxitos. Ambos tienen un sonido contemporáneo al rock y al pop. En otras palabras, para los fans ortodoxos de Dylan estos discos son pasados por alto. A mi en cambio me gustan bastante. Suenan muy bien, con bandas de acompañamiento que sos excelentes, con gospels que se cantan todo (entre las coristas se encuentra Carolyn Dennis, su segunda esposa, y también la madre de esta).
Slow train Coming contó con la participación de los músicos de la banda británica Dire Straits. De hecho Mark Knopfler es el co-productor. Es notable la participación de la banda haciendo un trabajo de ablande de la musica de Bob, y por otro lado refinadísimos arreglos.
En cambio Shot of Love no cuenta con la participación de todo Dire Straits, sino solamente con Knopfler quien co-produjo el disco en las primeras sesiones de grabación. El disco tiene el mismo tenor musical y letrístico que el resto de la trilogía, y al igual también vendió muy pocos discos, considerándose un fracaso en la carrera de Bob Dylan. También me gusta mucho este disco. Me gusta como suena la voz de Dylan, más vivaz, más limpia y, por qué no, más arriesgada. En el tema dos, Heart of Mine, participan de invitados Ron Wood y Ringo Starr. La historia dice que llegaron ambos al estudio a visitar a su amigo y le pidieron tocar en el disco. Sin mayor interés, Bob pidió a uno de sus asistentes de grabación que encontrara un tema para que grabasen y este eligió Heart of mine ya que la grabación original no había quedado bien. Si uno escucha el tema sin saber que ellos están allí, y si además conoce medianamente los grooves de Ringo, percibirá que es notoria la onda que tiene el tema a través de la base de bateria.
Ambos discos son para mi sumamente recomendables. Sé que es una recomendación ciertamente heterodoxa y que además la historia y la crítica no me avalan, pero de todas maneras, a mi me gustan y por lo tanto creo que son más que recomendables. Tal vez se sorprendan…
Saludos amigos!!!!!

Porque la amistad es amor, porque The Beatles son amor, y porque la canta Ringo, les dejo este himno. A todos mis amigos, con cariño
Santiago Torry
Whit a little help from my friends
What would you think if I sang out of tune
Would you stand up and walk out on me
Lend me your ears and I'll sing you a song
And I'll try not to sing out of key
Oh, I get by with a little help from my friends
Mmm I get high with a little help from my friends
Mmm I'm gonna try with a little help from my friends
What do iI do when my love is away
(Does it worry you to be alone)
How do I feel by the end of the day
(Are you sad because you're on your own)
No, I get by with a little help from my friends
Mmm I get high with a little help from my friends
Mmm I'm gonna try with a little help from my friends
Do you need anybody
I need somebody to love
Could it be anybody
I want somebody to love
Would you believe in a love at first sight
Yes I'm certain that it happens all the time
What do you see when you turn out the light
I can't tell you, but I know it's mine
Oh I get by with a little help from my friends
Mmm I get high with a little help from my friends
Oh I'm gonna try with a little help from my friends
Do you need anybody
I just need somebody to love
Could it be anybody
I want somebody to love
Oh I get by with a little help from my friends
Mmm I´m gonna try with a little help from my friends
Oh I get high with a little help from my friends
Yes I get by with a little help from my friends
With a little help from my friends.
sábado, 19 de julio de 2008
Una buena entrevista a Enrique Symns

- ¿Existe alguna vinculación entre poder y rock, entendiendo a éste último como una expresión, además de musical, socio-cultural?
- Aunque parezca una obviedad, en el caso del Rock and Roll ligado a la palabra Poder, debe establecerse una diferenciación epistemológica, porque poder tiene dos acepciones: Como verbo y como sustantivo. Podemos, entonces, hablar de impotencia o de no poder.
- ¿Cómo describiría esa diferenciación epistemológica?
- El poder como verbo tiene mucho que ver con el Rock and Roll. El Rock es un resucitamiento de la violencia, que viene de los negros y que penetra en nosotros, en Occidente, a través de, por ejemplo, Elvis Presley; se mueve, entonces, todo el culo del mundo, todo Occidente se contornea con ese bamboleo. Hay que recordar la "moral lease" que regía en Estados Unidos de Norteamérica, la cual dicta la ley moral de todo el mundo, y que esos bamboleos era violencia y era poder, le quitaba la impotencia a la gente. Luego vinieron los Beatles y desaletargaron a la gente de otra manera: pusieron el poder en verbo. Así la palabra poder se transforma en poder en sí, en poder que luchaba contra el Poder como sustantivo.
Ahora, existe un dato muy curioso: durante la segunda guerra mundial, los aliados por un decreto instaurado, tenían la obligación de confesar las bajas, mientras que los alemanes no debían hacerlo, no tenían decreto alguno que los obligase a ello. Entonces los grandes sesudos estos, se dedicaron a leer todos los diarios del país, prestando atención a todos los muertos de determinada edad, lo cual arrojaba una muestra de los muertos de la guerra. En base a esto se elaboró un sistema que analizaba la manera, o el método, de cómo detenerlos o modificarlos. En relación con esto y para volver al tema del rock, cuando se mezcló el verbo poder con Poder, es decir, cuando comenzó a mirarlo y lo captó, y se equivocó, y dijo no al rock, volvió a mirar y dijo no a lo otro, y no a lo otro también, empezó a repetir una capacidad de congelamiento. Para decirlo de alguna manera, la cultura sobre el arte. El arte está en movimiento mientras, pareciese, la cultura convierte en historia cada vez más rápidamente las cosas.
- Es decir, la cultura corre el riesgo de convertirse en un museo en el cual se exhiben meras cosas, ya despojadas de movimiento...
- Pregunto: cómo se llega a un Museo del Rock treinta años después del fenómeno; cómo poner un museo, será que el universo se ha vuelto más veloz. ¡ Ya existe un museo del rock!. En la velocidad de los fenómenos, un pibe de catorce años, ya no sabe qué es el poder de la acción, no sabe si su cuerpo mueve o no. El ya va al disco, va al hecho concreto, y esto es lo terrible del poder. No sé por qué, yo lo comparo - y trato de imaginarlo - con el nacimiento de un sacerdote, o mejor dicho, lo comparo con cómo nace la hipnosis sacerdotal, que logra atrapar un movimiento y decir algo sobre él. La responsabilidad mayor de este acontecimiento la tienen la mayoría de los intelectuales de todas las épocas, los filósofos, los teólogos y los científicos, que trataron rápidamente, de captar un fenómeno en movimiento y congelarlo. Los científicos, por ejemplo, tienen el atrevimiento de decir que las cosas caen por la Ley de Newton, tratan de explicar algo que el lenguaje no sabe de qué se trata.
- ¿ Podría, entonces, hablarse de una sacralización del rock. ?
- Salvo raras excepciones, al observar un evento de rock, uno puede descubrir allí el nacimiento de la Iglesia Católica del Rock and Roll. Para llamarlo de alguna manera, nunca he visto nada tan parecido a un rito bestial, tan similar al rito de una secta muy antigua, en el hecho de ver a un tipo, allá arriba de un escenario, cantando lo que una multitud le pide que cante, repitiendo canciones, ofreciendo su producto vil de consumo. Todo muy bien producido.
Se supuso que el rock era lo más parecido al poder que habían perdido los poetas y los actores, y que misteriosamente, habían recuperado los músicos, los cantantes. El primero que sospechó esto fue Eric Clapton, que dijo una frase que siempre recuerdo: "La culpa de toda esta porquería la tienen John Lennon y Bob Dylan, porque le hicieron creer a la gente que nosotros somos alguien que podemos hablar de algo".
He seguido las giras de Fito Páez. He estado en el recital de los Rolling Stones, y siempre he visto y oído lo mismo: "¡ahhh!", "¡ahhh! ", "¡ahhh!". Aliento. Pero sin modificación sustancial alguna de la energía. Quiero decir: en una época, ir a un recital de rock era en realidad, como en las películas; la música era un elemento, pero en el recital ocurrían - se daban, pasaban - modificaciones. Uno estaba dentro del recital y a uno le ocurrían cosas; el cambio se ejercía en uno. Hoy, ahora, en los eventos de rock, todos tienen que decir lo mismo, oír lo mismo, y el peor de los cantos que se escucha es ése terrible que dice "es un sentimiento, no puedo parar". Detengámoslo epistemológicamente y es: es un sentimiento, que significa miento, es decir, un sentir fingido. Sigamos : no lo puedo parar, porque es paralítico. Este canto se puede aplicar, para poner un ejemplo, en un mitin de Menem, o en un recital de Ludovica Squirru. ¿Por qué no?. Esa uniformización es nazi.
- ¿Cómo se manifiesta esa uniformización nazi?
- Creo yo que cada persona es como huellas digitales diferentes. Somos tan distintos, tan completamente diferentes, que para poder asimilarnos tendríamos que hacer, no sé, una revolución. Nadie se suicida por lo mismo, nadie escribe, ni hace o canta, por lo mismo. Parecía que en el rock esto se notaba, digo parecía. Trasladémonos al underground. A mí siempre me gustó lo chico, los recitales pequeños. Pero hoy, ya en lo chico o pequeño se nota, por la disposición de los músicos en el escenario, que apuntan hacia allá arriba, apuntan rápidamente al poder, que congela un evento y lo trasforma en objeto de consumo. Cambiemos, ahora, la palabra. En lugar de underground hablemos de upground, que expresa el sentido o la idea de " levántate". Subsiste siempre un error en el hecho de discutir si el margen o el centro. Pero, ¿el margen o centro de qué?. En un árbol, por ejemplo, el centro permanece más inmutable. Los cambios que se van a producir, se dan a través de las membranas externas. Bueno, yo llamo el underground a lo más estándar en un cuerpo vivo, suponiendo que exista un cuerpo vivo. Es aquello que, curiosamente, antes se componía de los locos, los poetas, los guerreros que surgían de esa zona. Toda la porquería surgía de esa zona, desde lo mejor a lo peor surgía de ahí. Por otra parte, todo lo que surgía del centro era siempre lo mismo. No importa quién es Napoleón, o quién Stálin, siempre surgían del centro mismo del poder. Nacían siempre de una continuidad sacerdotal. En última instancia, cómo tendríamos que definir una Universidad sino como la cuna del poder y la tumba del saber. ¡Nadie sabe nada en las Universidades!. ¡Nadie!. Y, sin embargo, todo sale de esos claustros. Los que nos van a juzgar, los médicos que nos van a matar, ¡todos!. Yo digo: a la Universidad hay que destruirla, así como habría que destruir el matrimonio, que es la base del sistema capitalista, porque genera una economía de consumo, que es la base del mismo.
- Volviendo al tema de la articulación entre poder y rock, ¿ queda algo de contestatario, de rebeldía, en el rock?
- Una anécdota: le estaba haciendo un reportaje a Baglietto durante la dictadura de Viola. Le pregunto sobre el régimen y un chiquito de anteojos, viene corriendo desde lejos y dice: permiso, puedo decir algo. Yo no sabía quién era y le dije que sí. Entonces empezó a putear a los militares. Aquel muchacho era Fito Páez. El nunca cambió. Es el único tipo que siempre puteó contra los militares, y contra Menem y toda la casta política. Yo digo que hoy, esta actitud se ha vuelto un ejercicio más fácil de realizar. El rock es cobarde. Los músicos de rock son seres tan insensatos y tan miserablemente egocéntricos. La música aquí está tan dispersa que una de las discusiones que tuvo lugar dentro del underground fue, si alguna vez no había que comprar siete mil guitarras y repartirlas entre la gente. Wagner discutió esto con Bakunin. Wagner dijo: "Yo estoy destruyendo la música", y cuando se planteó esto argumentó que las construcciones que él estaba elaborando, las realizaba para que la gente no tocase más música. Entonces esto es lo más grave porque las cosas deben ser devueltas; la música debe ser devuelta a la gente. Cualquier lenguaje en poder de pocos, es temiblemente peligroso. Esto es lo que quiso decir Wagner cuando maldijo la música.
- ¿Cómo se manifiesta el poder dentro del rock?
- El rock es Hitler. Una situación cualquiera: Estoy ahí, recital de los Rolling Stones, un millón de personas. Si yo digo "matensé", ¡se matan!. Ese es el poder que ellos saben que existe. Otra anécdota útil para el análisis: Hay músicos recontra revulsivos. Existen actualmente unas 500 o 600 bandas de abajo, del pueblo, que las conozco, que tocan mal. Agarran los instrumentos, como cuando un ignorante toma un libro, y nada importa, cantan. ¿Y qué cantan?. Bueno, una muestra: " hijo de puta, me mataste la vida", "policía hija de puta, mataste a Miguel Brú". No importa si es bueno o malo. Yo estoy cansado de creer que existe el arte. ¿ Qué es el arte?. Que es lo que llaman arte sino ese circuito exclusivo y frívolo donde nos juntamos; algún taller de escritura en el que nos reunimos a escribir poesía, cuando a la vuelta están matando a tu abuela. Para qué sirve la poesía, los libros escritos. ¿Para qué sirven?. No sirven. Por eso Artaud escribe esa maravillosa frase, desde el sufrimiento que lo desgarra, que lo sacude: " el deber del escritor, del poeta, no es ir a encerrarse cobardemente en un texto... sino al contrario, salir afuera, para sacudir, para atacar a la conciencia pública...
Finalmente, volviendo a la diferencia entre rock y poder, creo yo, que el rock nunca intentó ser revolucionario. Lo creímos en un momento. Había muchas revoluciones para hacer. Yo creo que sigue habiendo una revolución a desarrollar en la pareja, en la vida cotidiana. Si uno no es capaz de alterar su casa, no puede alterar su cuadra. Si uno es un punk y después va al banco a trabajar, la palabra va adelante pero no es acompañada por la acción. Si el verbo no va ligado al hecho, me parece entonces, que todo es una gran decepción, una gran mentira brutal. Y como las palabras se han alejado tanto de la acción, ya el mundo es una cosa que ha quedado acartonada y entonces ahí se unifica todo. Así el rock va en camino de extinguirse, si no se ha extinguido ya. Ojalá nos llevemos una sorpresa. Tal vez la única sorpresa que nos puede ofrecer es que, los chicos de las villas en lugar de tomar una ametralladora, agarren una guitarra. Quizás sea mejor que en lugar de salir a robar, hayan usurpado las guitarras. Los ignorantes saben hablar pero no leer. El lenguaje de la música, al igual que todos los lenguajes criptográficos - llamémoslos sacramentales, que están en poder de pocos - son tremendamente peligrosos y por ello sería bueno que existiese algo así como la imprenta de la música, entonces, de esta manera, se acabaría el poder actual que detentan los grandes monopolios del negocio musical.
- ¿Cómo transformar en acción, en hecho, la metáfora "imprenta de la música" para poder crear un nuevo lenguaje musical?
- Todos tenemos que tocar y cantar. Las computadoras nos van a acercar al poder tocar o cantar. Existen aparatos por medio de los cuales uno puede programar y emitir la voz que quiera. No sé cómo hablaremos de aquí en más, pero la música es el rock, la canción popular, todas las formas de canción popular. Hablo en este caso del rock porque es la forma de la canción hegemónica en el mundo. No hay que olvidar que lo que hacen los sajones, que tienen sistemas de lenguaje poderosos, desde la lengua y la tecnología, ha aportado al enriquecimiento musical, como por ejemplo con el surgimiento de los Beatles, quienes han sido una genial bendición, pero detrás de lo cual viene la escupida salvaje. Es decir, atrás de ellos viene la invasión; ellos depredan. Vienen a depredar nuestro medio interno. No vienen a hacer nada más que llevarse grandes cantidades de dinero con esos brutales megashows. De todas maneras, el rock como poder-verbo, no tiene demostraciones actuales. Las últimas que quedaban, como las de Negú Gorriak y Mano Negra, ya extinguidas, produjeron la muerte de todo un movimiento latino, el cual se perfilaba como un poder y un lenguaje musical alternativo. Espero que interfiera un fenómeno que modifique esta situación. Cuando pierde poder el teatro y la poesía, la leyenda que provenía de ellos se transfiere a la música. Pero ésta posee una estructura que reproduce el esquema del andamiaje, que sostiene el poder. Existe el África corbs, compuesto por el bajista y el baterista, los cuales son productos, no participan; ellos son el África, son el fondo verdadero. Luego se encuentra adelante, avanzando, el Imperio. Viene la guitarra - que es una voz - y finalmente el cantante, que es, digamos, como el cura. No importa lo que diga ni lo que haga. Por otra parte, el público es dictador, quiere que sea todo como ayer. Es ahí cuando éste se convierte en un forrito.
- ¿Cuál es el escenario actual que dota de sentido al rock?
- Hoy en día, es el escenario de la Iglesia Católica, y el mejor escenario del poder mundial. Es la droga más anestesiante que existe en éste momento, porque toda expresión posible de violencia, se halla sedada, tranquilizada y uniformizada. De todas formas, en este momento el rock, no molesta ni a los porteros de Suiza. El arte en general va a tener que plantearse si va a sobrevivir el siglo que viene. El arte es en donde, en realidad, está escondida la palabra "magia transformadora". Si nos damos cuenta que los artistas tenemos el mismo poder que los políticos, bueno, tal vez le transmitimos algo a la gente, y tal vez la gente escuche y obre de alguna forma. La magia también se encuentra oculta en la música: Si los Beatles dijeran "abandonen a sus familias", yo saldría corriendo. Quiero decir que existe un poder oculto en esto de la palabra y la canción. Ahora, nadie lo sabe usar o no pueden usarlo. El poder es una concepción abstracta. Se supone que existió una famosa charla entre Trotsky y un anarquista, en la cual se dijo lo siguiente: Trotsky dijo: "tenemos que decidir qué vamos a hacer con los ferrocarriles", y el anarquista contestó: "pero cómo, si vamos a hacer la revolución, es para que no existan más los trenes". ¿Para qué queremos derrumbar al poder?. ¿Para no hacer nada más?. ¿O alguien va a tener que trabajar?.
Pero hay algo más fuerte: yo creo en la tormenta, creo en la tempestad y también creo en el SIDA. Todo este fenómeno que el hombre ha creado porque le han dado una certera y terrible paliza a la mentira. Me gusta mucho la leyenda de ese hombre que tuvo que hacerse tigre para poder vengarse. Convertirse en algo que mata, en un ser que te va a quitar la vida en nombre de sus hermanos, como la encantadora idea de Santucho. La Mentira mintió tanto que le va a ir mal, y es necesario que así sea. Sí, es necesario.
- Aunque parezca una obviedad, en el caso del Rock and Roll ligado a la palabra Poder, debe establecerse una diferenciación epistemológica, porque poder tiene dos acepciones: Como verbo y como sustantivo. Podemos, entonces, hablar de impotencia o de no poder.
- ¿Cómo describiría esa diferenciación epistemológica?
- El poder como verbo tiene mucho que ver con el Rock and Roll. El Rock es un resucitamiento de la violencia, que viene de los negros y que penetra en nosotros, en Occidente, a través de, por ejemplo, Elvis Presley; se mueve, entonces, todo el culo del mundo, todo Occidente se contornea con ese bamboleo. Hay que recordar la "moral lease" que regía en Estados Unidos de Norteamérica, la cual dicta la ley moral de todo el mundo, y que esos bamboleos era violencia y era poder, le quitaba la impotencia a la gente. Luego vinieron los Beatles y desaletargaron a la gente de otra manera: pusieron el poder en verbo. Así la palabra poder se transforma en poder en sí, en poder que luchaba contra el Poder como sustantivo.
Ahora, existe un dato muy curioso: durante la segunda guerra mundial, los aliados por un decreto instaurado, tenían la obligación de confesar las bajas, mientras que los alemanes no debían hacerlo, no tenían decreto alguno que los obligase a ello. Entonces los grandes sesudos estos, se dedicaron a leer todos los diarios del país, prestando atención a todos los muertos de determinada edad, lo cual arrojaba una muestra de los muertos de la guerra. En base a esto se elaboró un sistema que analizaba la manera, o el método, de cómo detenerlos o modificarlos. En relación con esto y para volver al tema del rock, cuando se mezcló el verbo poder con Poder, es decir, cuando comenzó a mirarlo y lo captó, y se equivocó, y dijo no al rock, volvió a mirar y dijo no a lo otro, y no a lo otro también, empezó a repetir una capacidad de congelamiento. Para decirlo de alguna manera, la cultura sobre el arte. El arte está en movimiento mientras, pareciese, la cultura convierte en historia cada vez más rápidamente las cosas.
- Es decir, la cultura corre el riesgo de convertirse en un museo en el cual se exhiben meras cosas, ya despojadas de movimiento...
- Pregunto: cómo se llega a un Museo del Rock treinta años después del fenómeno; cómo poner un museo, será que el universo se ha vuelto más veloz. ¡ Ya existe un museo del rock!. En la velocidad de los fenómenos, un pibe de catorce años, ya no sabe qué es el poder de la acción, no sabe si su cuerpo mueve o no. El ya va al disco, va al hecho concreto, y esto es lo terrible del poder. No sé por qué, yo lo comparo - y trato de imaginarlo - con el nacimiento de un sacerdote, o mejor dicho, lo comparo con cómo nace la hipnosis sacerdotal, que logra atrapar un movimiento y decir algo sobre él. La responsabilidad mayor de este acontecimiento la tienen la mayoría de los intelectuales de todas las épocas, los filósofos, los teólogos y los científicos, que trataron rápidamente, de captar un fenómeno en movimiento y congelarlo. Los científicos, por ejemplo, tienen el atrevimiento de decir que las cosas caen por la Ley de Newton, tratan de explicar algo que el lenguaje no sabe de qué se trata.
- ¿ Podría, entonces, hablarse de una sacralización del rock. ?
- Salvo raras excepciones, al observar un evento de rock, uno puede descubrir allí el nacimiento de la Iglesia Católica del Rock and Roll. Para llamarlo de alguna manera, nunca he visto nada tan parecido a un rito bestial, tan similar al rito de una secta muy antigua, en el hecho de ver a un tipo, allá arriba de un escenario, cantando lo que una multitud le pide que cante, repitiendo canciones, ofreciendo su producto vil de consumo. Todo muy bien producido.
Se supuso que el rock era lo más parecido al poder que habían perdido los poetas y los actores, y que misteriosamente, habían recuperado los músicos, los cantantes. El primero que sospechó esto fue Eric Clapton, que dijo una frase que siempre recuerdo: "La culpa de toda esta porquería la tienen John Lennon y Bob Dylan, porque le hicieron creer a la gente que nosotros somos alguien que podemos hablar de algo".
He seguido las giras de Fito Páez. He estado en el recital de los Rolling Stones, y siempre he visto y oído lo mismo: "¡ahhh!", "¡ahhh! ", "¡ahhh!". Aliento. Pero sin modificación sustancial alguna de la energía. Quiero decir: en una época, ir a un recital de rock era en realidad, como en las películas; la música era un elemento, pero en el recital ocurrían - se daban, pasaban - modificaciones. Uno estaba dentro del recital y a uno le ocurrían cosas; el cambio se ejercía en uno. Hoy, ahora, en los eventos de rock, todos tienen que decir lo mismo, oír lo mismo, y el peor de los cantos que se escucha es ése terrible que dice "es un sentimiento, no puedo parar". Detengámoslo epistemológicamente y es: es un sentimiento, que significa miento, es decir, un sentir fingido. Sigamos : no lo puedo parar, porque es paralítico. Este canto se puede aplicar, para poner un ejemplo, en un mitin de Menem, o en un recital de Ludovica Squirru. ¿Por qué no?. Esa uniformización es nazi.
- ¿Cómo se manifiesta esa uniformización nazi?
- Creo yo que cada persona es como huellas digitales diferentes. Somos tan distintos, tan completamente diferentes, que para poder asimilarnos tendríamos que hacer, no sé, una revolución. Nadie se suicida por lo mismo, nadie escribe, ni hace o canta, por lo mismo. Parecía que en el rock esto se notaba, digo parecía. Trasladémonos al underground. A mí siempre me gustó lo chico, los recitales pequeños. Pero hoy, ya en lo chico o pequeño se nota, por la disposición de los músicos en el escenario, que apuntan hacia allá arriba, apuntan rápidamente al poder, que congela un evento y lo trasforma en objeto de consumo. Cambiemos, ahora, la palabra. En lugar de underground hablemos de upground, que expresa el sentido o la idea de " levántate". Subsiste siempre un error en el hecho de discutir si el margen o el centro. Pero, ¿el margen o centro de qué?. En un árbol, por ejemplo, el centro permanece más inmutable. Los cambios que se van a producir, se dan a través de las membranas externas. Bueno, yo llamo el underground a lo más estándar en un cuerpo vivo, suponiendo que exista un cuerpo vivo. Es aquello que, curiosamente, antes se componía de los locos, los poetas, los guerreros que surgían de esa zona. Toda la porquería surgía de esa zona, desde lo mejor a lo peor surgía de ahí. Por otra parte, todo lo que surgía del centro era siempre lo mismo. No importa quién es Napoleón, o quién Stálin, siempre surgían del centro mismo del poder. Nacían siempre de una continuidad sacerdotal. En última instancia, cómo tendríamos que definir una Universidad sino como la cuna del poder y la tumba del saber. ¡Nadie sabe nada en las Universidades!. ¡Nadie!. Y, sin embargo, todo sale de esos claustros. Los que nos van a juzgar, los médicos que nos van a matar, ¡todos!. Yo digo: a la Universidad hay que destruirla, así como habría que destruir el matrimonio, que es la base del sistema capitalista, porque genera una economía de consumo, que es la base del mismo.
- Volviendo al tema de la articulación entre poder y rock, ¿ queda algo de contestatario, de rebeldía, en el rock?
- Una anécdota: le estaba haciendo un reportaje a Baglietto durante la dictadura de Viola. Le pregunto sobre el régimen y un chiquito de anteojos, viene corriendo desde lejos y dice: permiso, puedo decir algo. Yo no sabía quién era y le dije que sí. Entonces empezó a putear a los militares. Aquel muchacho era Fito Páez. El nunca cambió. Es el único tipo que siempre puteó contra los militares, y contra Menem y toda la casta política. Yo digo que hoy, esta actitud se ha vuelto un ejercicio más fácil de realizar. El rock es cobarde. Los músicos de rock son seres tan insensatos y tan miserablemente egocéntricos. La música aquí está tan dispersa que una de las discusiones que tuvo lugar dentro del underground fue, si alguna vez no había que comprar siete mil guitarras y repartirlas entre la gente. Wagner discutió esto con Bakunin. Wagner dijo: "Yo estoy destruyendo la música", y cuando se planteó esto argumentó que las construcciones que él estaba elaborando, las realizaba para que la gente no tocase más música. Entonces esto es lo más grave porque las cosas deben ser devueltas; la música debe ser devuelta a la gente. Cualquier lenguaje en poder de pocos, es temiblemente peligroso. Esto es lo que quiso decir Wagner cuando maldijo la música.
- ¿Cómo se manifiesta el poder dentro del rock?
- El rock es Hitler. Una situación cualquiera: Estoy ahí, recital de los Rolling Stones, un millón de personas. Si yo digo "matensé", ¡se matan!. Ese es el poder que ellos saben que existe. Otra anécdota útil para el análisis: Hay músicos recontra revulsivos. Existen actualmente unas 500 o 600 bandas de abajo, del pueblo, que las conozco, que tocan mal. Agarran los instrumentos, como cuando un ignorante toma un libro, y nada importa, cantan. ¿Y qué cantan?. Bueno, una muestra: " hijo de puta, me mataste la vida", "policía hija de puta, mataste a Miguel Brú". No importa si es bueno o malo. Yo estoy cansado de creer que existe el arte. ¿ Qué es el arte?. Que es lo que llaman arte sino ese circuito exclusivo y frívolo donde nos juntamos; algún taller de escritura en el que nos reunimos a escribir poesía, cuando a la vuelta están matando a tu abuela. Para qué sirve la poesía, los libros escritos. ¿Para qué sirven?. No sirven. Por eso Artaud escribe esa maravillosa frase, desde el sufrimiento que lo desgarra, que lo sacude: " el deber del escritor, del poeta, no es ir a encerrarse cobardemente en un texto... sino al contrario, salir afuera, para sacudir, para atacar a la conciencia pública...
Finalmente, volviendo a la diferencia entre rock y poder, creo yo, que el rock nunca intentó ser revolucionario. Lo creímos en un momento. Había muchas revoluciones para hacer. Yo creo que sigue habiendo una revolución a desarrollar en la pareja, en la vida cotidiana. Si uno no es capaz de alterar su casa, no puede alterar su cuadra. Si uno es un punk y después va al banco a trabajar, la palabra va adelante pero no es acompañada por la acción. Si el verbo no va ligado al hecho, me parece entonces, que todo es una gran decepción, una gran mentira brutal. Y como las palabras se han alejado tanto de la acción, ya el mundo es una cosa que ha quedado acartonada y entonces ahí se unifica todo. Así el rock va en camino de extinguirse, si no se ha extinguido ya. Ojalá nos llevemos una sorpresa. Tal vez la única sorpresa que nos puede ofrecer es que, los chicos de las villas en lugar de tomar una ametralladora, agarren una guitarra. Quizás sea mejor que en lugar de salir a robar, hayan usurpado las guitarras. Los ignorantes saben hablar pero no leer. El lenguaje de la música, al igual que todos los lenguajes criptográficos - llamémoslos sacramentales, que están en poder de pocos - son tremendamente peligrosos y por ello sería bueno que existiese algo así como la imprenta de la música, entonces, de esta manera, se acabaría el poder actual que detentan los grandes monopolios del negocio musical.
- ¿Cómo transformar en acción, en hecho, la metáfora "imprenta de la música" para poder crear un nuevo lenguaje musical?
- Todos tenemos que tocar y cantar. Las computadoras nos van a acercar al poder tocar o cantar. Existen aparatos por medio de los cuales uno puede programar y emitir la voz que quiera. No sé cómo hablaremos de aquí en más, pero la música es el rock, la canción popular, todas las formas de canción popular. Hablo en este caso del rock porque es la forma de la canción hegemónica en el mundo. No hay que olvidar que lo que hacen los sajones, que tienen sistemas de lenguaje poderosos, desde la lengua y la tecnología, ha aportado al enriquecimiento musical, como por ejemplo con el surgimiento de los Beatles, quienes han sido una genial bendición, pero detrás de lo cual viene la escupida salvaje. Es decir, atrás de ellos viene la invasión; ellos depredan. Vienen a depredar nuestro medio interno. No vienen a hacer nada más que llevarse grandes cantidades de dinero con esos brutales megashows. De todas maneras, el rock como poder-verbo, no tiene demostraciones actuales. Las últimas que quedaban, como las de Negú Gorriak y Mano Negra, ya extinguidas, produjeron la muerte de todo un movimiento latino, el cual se perfilaba como un poder y un lenguaje musical alternativo. Espero que interfiera un fenómeno que modifique esta situación. Cuando pierde poder el teatro y la poesía, la leyenda que provenía de ellos se transfiere a la música. Pero ésta posee una estructura que reproduce el esquema del andamiaje, que sostiene el poder. Existe el África corbs, compuesto por el bajista y el baterista, los cuales son productos, no participan; ellos son el África, son el fondo verdadero. Luego se encuentra adelante, avanzando, el Imperio. Viene la guitarra - que es una voz - y finalmente el cantante, que es, digamos, como el cura. No importa lo que diga ni lo que haga. Por otra parte, el público es dictador, quiere que sea todo como ayer. Es ahí cuando éste se convierte en un forrito.
- ¿Cuál es el escenario actual que dota de sentido al rock?
- Hoy en día, es el escenario de la Iglesia Católica, y el mejor escenario del poder mundial. Es la droga más anestesiante que existe en éste momento, porque toda expresión posible de violencia, se halla sedada, tranquilizada y uniformizada. De todas formas, en este momento el rock, no molesta ni a los porteros de Suiza. El arte en general va a tener que plantearse si va a sobrevivir el siglo que viene. El arte es en donde, en realidad, está escondida la palabra "magia transformadora". Si nos damos cuenta que los artistas tenemos el mismo poder que los políticos, bueno, tal vez le transmitimos algo a la gente, y tal vez la gente escuche y obre de alguna forma. La magia también se encuentra oculta en la música: Si los Beatles dijeran "abandonen a sus familias", yo saldría corriendo. Quiero decir que existe un poder oculto en esto de la palabra y la canción. Ahora, nadie lo sabe usar o no pueden usarlo. El poder es una concepción abstracta. Se supone que existió una famosa charla entre Trotsky y un anarquista, en la cual se dijo lo siguiente: Trotsky dijo: "tenemos que decidir qué vamos a hacer con los ferrocarriles", y el anarquista contestó: "pero cómo, si vamos a hacer la revolución, es para que no existan más los trenes". ¿Para qué queremos derrumbar al poder?. ¿Para no hacer nada más?. ¿O alguien va a tener que trabajar?.
Pero hay algo más fuerte: yo creo en la tormenta, creo en la tempestad y también creo en el SIDA. Todo este fenómeno que el hombre ha creado porque le han dado una certera y terrible paliza a la mentira. Me gusta mucho la leyenda de ese hombre que tuvo que hacerse tigre para poder vengarse. Convertirse en algo que mata, en un ser que te va a quitar la vida en nombre de sus hermanos, como la encantadora idea de Santucho. La Mentira mintió tanto que le va a ir mal, y es necesario que así sea. Sí, es necesario.
miércoles, 16 de julio de 2008
The Band, un regalito de Dylan

Luego de un primer y segundo disco vertebrado en el folk, Bob Dylan graba The freewheelin' Bob Dylan y decide contratar a la banda canadiense The Hawks. Con esta incorporación Dylan comenzaría una etapa más rockera que a los ortodoxos del folk no les gustaría e increparían en cada concierto del maestro el sonido eléctrico que había adoptado. Naturalmente que Bob siguió inmutable y haciendo lo que se le venía en gana como corresponde.
Antes de trabajar con Dylan, The Hawks servía de apoyo para el cantante Ronnie Hawkins hasta 1963 que pasarían a ser los músicos de Bob. Integrada por Rick Danko, Levon Helm, Garth Hudson, Richard Manuel, Robbie Robertson entre otros integrantes. Si bien es a partir de 1965 que The Hawks tocó en pleno con Dylan en una gira, ya desde el 63 algunos de sus miembros lo venían haciendo con regularidad. Es de tener presentes que por esos comienzos sumamente exitosos de la carrera del músico, la actividad fue constante, con giras imparables y varios discos editados (y todos excelentes).
Entre 1965 y 1966, The Hawks acompañó a Bob Dylan es una extensa gira que comprendió en pleno a los Estados Unidos y varias vueltas por Europa. En medio de la misma, Dylan agudizó su consumo de drogas sin aminorar en lo más mínimo su permanente estado de plena creatividad musical. Los músicos fueron sus fieles compañeros aunque, tal es el temperamento del maestro, sin involucrarse en sus cosas que estaban vedadas para toda persona excepto él mismo. Lo cierto es que las drogas también estuvieron sumamente presentes en aquel entonces en los músicos, sobretodo las anfetaminas, la marihuana y el LSD. Mientras tanto, mientras en Europa el éxito los acompañaba, en el territorio norteamericano, sobre geografía folk, eran abucheados toda vez que sonaban las versiones eléctricas del Dylan.
En 1966 Bob, en un alto de aquella gira, graba en extraordinario disco Blonde on Blonde en Nashville con el acompañamiento de The Hawks e inmediatamente retoman la gira unos meses más, hasta que en un descanso de semanas, Bob Dylan sufre un confuso accidente motociclístico (aunque el escándalo fue enorme, sobro sufrió raspones pero aún así canceló la actividad por un tiempo) y la gira se interrumpe, poniendo punto final al trabajo sistemático con la banda (aunque esta participará en el disco Planet Waves, en vivo luego acompañaría a Dylan en la famosa gira “Tour 74’”.
Pero para 1967 The Hawks había cobrado notoriedad merced a Dylan, ya que por aquel entonces ya era considerado una estrella de rock y un genio musical. Por otro lado, Albert Grossman, representante de Bob propuso que esa popularidad podía ser multiplicada si se convertían en una banda con disco propio. Fue entonces cuando The Hawks pasó a convertirse en The Band (el Tour 74’ será publicitado como Bob Dylan and the Band).
Music from big Pink será el primer disco de The Band publicado en 1968. Con el conocido tema The Weight como caballito de batalla, el disco fue justificadamente muy elogiado por la crítica. Varias de las canciones que integran el disco son versiones de canciones tradicionales de Estados Unidos filtradas por dos elementos que se amalgaman perfectamente: el rock and roll (casi diría la rockabilly) y la psicodelia. El disco tiene además tres canciones co-escritas por Dylan, This wheel’s in fire, Tears of rage y I shall be released, e incluso este participó como músico invitado en la primera gira de The Band.
No se trata de músicos vistosos ni virtuosos, no es una banda de enormes ejecutantes; pero tiene arreglos hermosos, delicados, elegantes y los temas son todos, uno detrás de otro, sumamente agradables (valga como ejemplo el tema Long Distance Operator, una versión cuasi funk de este tema de Dylan, con un tecladito totalmente volador), de modo que recomiendo fervorosamente tanto Music from big Pink como así también el disco siguiente de The Band que también se llama The Band. Sé que estoy recomendando algo bueno, de modo que para aquellos que me hagan caso, ruego recompensar tamaña ofrenda.
Antes de trabajar con Dylan, The Hawks servía de apoyo para el cantante Ronnie Hawkins hasta 1963 que pasarían a ser los músicos de Bob. Integrada por Rick Danko, Levon Helm, Garth Hudson, Richard Manuel, Robbie Robertson entre otros integrantes. Si bien es a partir de 1965 que The Hawks tocó en pleno con Dylan en una gira, ya desde el 63 algunos de sus miembros lo venían haciendo con regularidad. Es de tener presentes que por esos comienzos sumamente exitosos de la carrera del músico, la actividad fue constante, con giras imparables y varios discos editados (y todos excelentes).
Entre 1965 y 1966, The Hawks acompañó a Bob Dylan es una extensa gira que comprendió en pleno a los Estados Unidos y varias vueltas por Europa. En medio de la misma, Dylan agudizó su consumo de drogas sin aminorar en lo más mínimo su permanente estado de plena creatividad musical. Los músicos fueron sus fieles compañeros aunque, tal es el temperamento del maestro, sin involucrarse en sus cosas que estaban vedadas para toda persona excepto él mismo. Lo cierto es que las drogas también estuvieron sumamente presentes en aquel entonces en los músicos, sobretodo las anfetaminas, la marihuana y el LSD. Mientras tanto, mientras en Europa el éxito los acompañaba, en el territorio norteamericano, sobre geografía folk, eran abucheados toda vez que sonaban las versiones eléctricas del Dylan.
En 1966 Bob, en un alto de aquella gira, graba en extraordinario disco Blonde on Blonde en Nashville con el acompañamiento de The Hawks e inmediatamente retoman la gira unos meses más, hasta que en un descanso de semanas, Bob Dylan sufre un confuso accidente motociclístico (aunque el escándalo fue enorme, sobro sufrió raspones pero aún así canceló la actividad por un tiempo) y la gira se interrumpe, poniendo punto final al trabajo sistemático con la banda (aunque esta participará en el disco Planet Waves, en vivo luego acompañaría a Dylan en la famosa gira “Tour 74’”.
Pero para 1967 The Hawks había cobrado notoriedad merced a Dylan, ya que por aquel entonces ya era considerado una estrella de rock y un genio musical. Por otro lado, Albert Grossman, representante de Bob propuso que esa popularidad podía ser multiplicada si se convertían en una banda con disco propio. Fue entonces cuando The Hawks pasó a convertirse en The Band (el Tour 74’ será publicitado como Bob Dylan and the Band).
Music from big Pink será el primer disco de The Band publicado en 1968. Con el conocido tema The Weight como caballito de batalla, el disco fue justificadamente muy elogiado por la crítica. Varias de las canciones que integran el disco son versiones de canciones tradicionales de Estados Unidos filtradas por dos elementos que se amalgaman perfectamente: el rock and roll (casi diría la rockabilly) y la psicodelia. El disco tiene además tres canciones co-escritas por Dylan, This wheel’s in fire, Tears of rage y I shall be released, e incluso este participó como músico invitado en la primera gira de The Band.
No se trata de músicos vistosos ni virtuosos, no es una banda de enormes ejecutantes; pero tiene arreglos hermosos, delicados, elegantes y los temas son todos, uno detrás de otro, sumamente agradables (valga como ejemplo el tema Long Distance Operator, una versión cuasi funk de este tema de Dylan, con un tecladito totalmente volador), de modo que recomiendo fervorosamente tanto Music from big Pink como así también el disco siguiente de The Band que también se llama The Band. Sé que estoy recomendando algo bueno, de modo que para aquellos que me hagan caso, ruego recompensar tamaña ofrenda.
lunes, 14 de julio de 2008
La loca y genial agrupación del Funk



Sobre finales de la década del los 60s George Clinton creó un colectivo musical que se conoció originariamente con Parliament Funkadelic[1]. Como su nombre lo indica, la base que desarrollaban era en funk. Por cuestiones estrictamente contractuales, la agrupación consistió en dos bandas que en grueso estaban integradas por los mismos músicos. Éstas fueron Parliament y Funkadelic.
Cuando uno escucha discos de cualquiera de las dos agrupaciones lo primero que asombra es la altísima calidad musical. Siempre tuve la sensación que para tocar funk había que ser, en primer lugar, un excelente músico, y de ser posible, negro. En otras palabras, Coldplay no podría tocar funk, no sólo porque no tienen nada de onda, sino además porque son muy malos músicos. Lo que en particular tienen Parliament/Funkadelic es una innovadora mezcla de lo viejo y lo nuevo, fusionando los ritmos alocados del más grande del género James Brown, el rock ácido del guitarrista estadounidense Jimi Hendrix y la mezcla de sonidos del grupo Sly and the Family Stone. También se pueden percibir en los discos algunas presencias musicales que no necesariamente aparecen intencionalmente. Un ejemplo de esto es el disco de Parliament Funkentelechy vs. the Placebo Syndrome, en el que los coros y las voces principales, ligadas a la instrumentación recuerdan la psicodelia madura de Frank Zappa.
La estética de la banda merece una mención. Tanto los atuendos como los personajes que las letras describen son ciertamente delirantes, aunque no “tirados de los pelos”. Mucho color, brillo, luminosidad y alegría inundan los conciertos de la(s) banda(s). Youtube es una buena opción para comprobarlo.
Por su parte los discos de Funkadelic combinan sofisticados ritmos funk con arreglos electrónicos, letras escandalosas y lujosas puestas en escena. De hecho, los trabajos de Clinton, que más tarde se denominaron P-Funk (y que genéricamente involucran tanto a Parliament como a Funkadelic), se convirtieron en una filosofía y en un estado mental muy relacionado con la música de baile.
Además de Clinton, la banda tuvo grandes músicos del funk, entre ellos Bootsy Collins, quien también integrara la banda de James Brown; Maceo Parker que además de ser saxofonista del rey del funk, lo fue del príncipe (el genial Prince); los extraordinarios cantantes Glen Goins y Garry Shider; entre otros.
El tándem Parliament/ Funkadelic es sumamente agradable al oído, sobretodo si va acompañado de un sano y reconfortable aderezo, que bien puede ser una copiosa medida de whisky. Yo recomiendo dos discos, uno de cada banda: de Funkadelic Mothership Connection y de Parliament el ya mencionado Funkentelechy vs. the Placebo Syndrome. Por otro lado, para aquellos que aún no han ingresado bajo los efluvios del género Parliament/ Funkadelic es una opción más que interesante, sobretodo teniendo en cuenta que la agrupación dispara posteriormente a los más grandes exponentes del mismo.
Cuando uno escucha discos de cualquiera de las dos agrupaciones lo primero que asombra es la altísima calidad musical. Siempre tuve la sensación que para tocar funk había que ser, en primer lugar, un excelente músico, y de ser posible, negro. En otras palabras, Coldplay no podría tocar funk, no sólo porque no tienen nada de onda, sino además porque son muy malos músicos. Lo que en particular tienen Parliament/Funkadelic es una innovadora mezcla de lo viejo y lo nuevo, fusionando los ritmos alocados del más grande del género James Brown, el rock ácido del guitarrista estadounidense Jimi Hendrix y la mezcla de sonidos del grupo Sly and the Family Stone. También se pueden percibir en los discos algunas presencias musicales que no necesariamente aparecen intencionalmente. Un ejemplo de esto es el disco de Parliament Funkentelechy vs. the Placebo Syndrome, en el que los coros y las voces principales, ligadas a la instrumentación recuerdan la psicodelia madura de Frank Zappa.
La estética de la banda merece una mención. Tanto los atuendos como los personajes que las letras describen son ciertamente delirantes, aunque no “tirados de los pelos”. Mucho color, brillo, luminosidad y alegría inundan los conciertos de la(s) banda(s). Youtube es una buena opción para comprobarlo.
Por su parte los discos de Funkadelic combinan sofisticados ritmos funk con arreglos electrónicos, letras escandalosas y lujosas puestas en escena. De hecho, los trabajos de Clinton, que más tarde se denominaron P-Funk (y que genéricamente involucran tanto a Parliament como a Funkadelic), se convirtieron en una filosofía y en un estado mental muy relacionado con la música de baile.
Además de Clinton, la banda tuvo grandes músicos del funk, entre ellos Bootsy Collins, quien también integrara la banda de James Brown; Maceo Parker que además de ser saxofonista del rey del funk, lo fue del príncipe (el genial Prince); los extraordinarios cantantes Glen Goins y Garry Shider; entre otros.
El tándem Parliament/ Funkadelic es sumamente agradable al oído, sobretodo si va acompañado de un sano y reconfortable aderezo, que bien puede ser una copiosa medida de whisky. Yo recomiendo dos discos, uno de cada banda: de Funkadelic Mothership Connection y de Parliament el ya mencionado Funkentelechy vs. the Placebo Syndrome. Por otro lado, para aquellos que aún no han ingresado bajo los efluvios del género Parliament/ Funkadelic es una opción más que interesante, sobretodo teniendo en cuenta que la agrupación dispara posteriormente a los más grandes exponentes del mismo.
Qué lo disfruten tanto como yo!
[1] Este post está dedicado al profe.
[1] Este post está dedicado al profe.
sábado, 12 de julio de 2008
Bob Dylan, The Beatles y los siete niveles de Paúl


En 1964, The Beatles se hallaban en New York realizando su segunda gira por Estados Unidos. Para ese entonces la relación que el grupo británico tenía con Bob Dylan era de mutua admiración. Se habían conocido un año antes en Londres cuando este visitara las islas británicas en su primera gira. Tanto los cuatro genios de Liverpool como el maestro Bob se habían caído muy bien y entre ellos reinaba un profundo respeto y admiración.
The Beatles estaba a punto de dar un concierto en el teatro Paraumont con el fin de recaudar fondos para el emblemático teatro. Ellos conocían al periodista Al Aronowitz, quien era muy amigo y compañero de correrías de Dylan. John Lennon le pidió a este que arreglara un encuentro con Dylan en el hotel que ocupaban en la ciudad y así fue. Bob viajó desde Bearsville donde se encontraba realizando unas presentaciones y acudió al encuentro acompañado por sus amigos y asistentes. Fueron calurosamente recibidos por John, Paul, George y Ringo en la suite que ocupaban en el hotel Delmonico. Al llegar los visitantes se encontraron con que el piso estaba atestado de policías que protegían a los Beatles del asedio de los fans norteamericanos que por ese entonces ya habían sido eclipsados por su genialidad. Las crónicas de la época indican con justa razón que aquel encuentro fue de gran importancia para la cultura rock de entonces. El firmamento de los 60s estaba reunido.
Es de destacar la influencia que los Beatles tuvieron en Bob Dylan por aquella época. En 1965 Dylan grabará el disco Bringing it all back home. Un disco que contiene un 50 % de temas de rock and roll y el 50 restante folk. La presencia de este género, que luego se hará extensivo en el resto de la discografía de Dylan se debe en gran parte al rol que los británicos ejercieron sobre el artista. Viceversa, a partir de Bob, los Beatles comenzaron a escribir canciones en cuyas letras se experimenta una mayor complejidad letrística y se indica que estos encuentro fueron vitales para este avance.
Sea como fuere, una vez que los visitantes se distendieron, propusieron a los cuatro anfitriones fumarse un porro. Por entonces los Beatles eran más dados a beber que a consumir drogas (la crónica señala que su bebida favorita era el whisky escocés con coca- cola). En relatos de entonces se ha señalado que nunca habían probado marihuana, aunque lo cierto es que se sabe a ciencia cierta que Lennon y Harrison ya la habían probado. Lo que sí es cierto es que nunca habían fumado marihuana de alta calidad como la que por entonces frecuentaba Dylan metódicamente. Este creía que sí, eran usuales fumadores, tanto que le dijo a Lennon que creía que el tema I want to hold your hand hacía referencia al consumo. John explicó a Bob que no era así llegando a la conclusión que el norteamericano había confundido el significado de la letra.
Pues bien, Bob Dylan se salió con la suya, se retiraron a una habitación contigua dada la cantidad de policías apostados en la puerta de la suite, armó uno y se lo pasó a Lennon y este luego a Ringo Starr bromeando con que Ringo era el “catador”. El baterista empezó a fumar el porro como si se tratase de un cigarrillo normal, sin pasárselo a los demás, de modo que Aronowitz armó otro. Poco después de la fumata estaban todos bajo los efectos de la marihuana, alegres, felices, sonrientes y con ganas de divertirse.
Paúl McCartney estaba convencido que había descubierto el sentido de la vida y anunció excitado que iba a escribirlo, munido ya de un lápiz y un papel. Ringo, como de costumbre, se reía sin parar y hacía bromas amables y divertidas a todos, y Brian Epstein, representante de los Beatles, anunció que se sentía como si estuviese en el techo. Imaginemos por un momento el poder de la marihuana que habían fumado y sobretodo el nivel de genialidad genuina que brotaba de todos esos maestros de la música.
Horas después los visitantes norteamericanos se retiraron con la promesa de Dylan de volver a reunirse en los días sucesivos, cosa que efectivamente ocurrió. Al día siguiente, con resaca y cansado, Paúl miró las notas escritas durante la noche bajo los efectos de los porros de Dylan para descubrir que el sentido de la vida había quedado reducido tan solo a una frase: “hay siete niveles”.
The Beatles estaba a punto de dar un concierto en el teatro Paraumont con el fin de recaudar fondos para el emblemático teatro. Ellos conocían al periodista Al Aronowitz, quien era muy amigo y compañero de correrías de Dylan. John Lennon le pidió a este que arreglara un encuentro con Dylan en el hotel que ocupaban en la ciudad y así fue. Bob viajó desde Bearsville donde se encontraba realizando unas presentaciones y acudió al encuentro acompañado por sus amigos y asistentes. Fueron calurosamente recibidos por John, Paul, George y Ringo en la suite que ocupaban en el hotel Delmonico. Al llegar los visitantes se encontraron con que el piso estaba atestado de policías que protegían a los Beatles del asedio de los fans norteamericanos que por ese entonces ya habían sido eclipsados por su genialidad. Las crónicas de la época indican con justa razón que aquel encuentro fue de gran importancia para la cultura rock de entonces. El firmamento de los 60s estaba reunido.
Es de destacar la influencia que los Beatles tuvieron en Bob Dylan por aquella época. En 1965 Dylan grabará el disco Bringing it all back home. Un disco que contiene un 50 % de temas de rock and roll y el 50 restante folk. La presencia de este género, que luego se hará extensivo en el resto de la discografía de Dylan se debe en gran parte al rol que los británicos ejercieron sobre el artista. Viceversa, a partir de Bob, los Beatles comenzaron a escribir canciones en cuyas letras se experimenta una mayor complejidad letrística y se indica que estos encuentro fueron vitales para este avance.
Sea como fuere, una vez que los visitantes se distendieron, propusieron a los cuatro anfitriones fumarse un porro. Por entonces los Beatles eran más dados a beber que a consumir drogas (la crónica señala que su bebida favorita era el whisky escocés con coca- cola). En relatos de entonces se ha señalado que nunca habían probado marihuana, aunque lo cierto es que se sabe a ciencia cierta que Lennon y Harrison ya la habían probado. Lo que sí es cierto es que nunca habían fumado marihuana de alta calidad como la que por entonces frecuentaba Dylan metódicamente. Este creía que sí, eran usuales fumadores, tanto que le dijo a Lennon que creía que el tema I want to hold your hand hacía referencia al consumo. John explicó a Bob que no era así llegando a la conclusión que el norteamericano había confundido el significado de la letra.
Pues bien, Bob Dylan se salió con la suya, se retiraron a una habitación contigua dada la cantidad de policías apostados en la puerta de la suite, armó uno y se lo pasó a Lennon y este luego a Ringo Starr bromeando con que Ringo era el “catador”. El baterista empezó a fumar el porro como si se tratase de un cigarrillo normal, sin pasárselo a los demás, de modo que Aronowitz armó otro. Poco después de la fumata estaban todos bajo los efectos de la marihuana, alegres, felices, sonrientes y con ganas de divertirse.
Paúl McCartney estaba convencido que había descubierto el sentido de la vida y anunció excitado que iba a escribirlo, munido ya de un lápiz y un papel. Ringo, como de costumbre, se reía sin parar y hacía bromas amables y divertidas a todos, y Brian Epstein, representante de los Beatles, anunció que se sentía como si estuviese en el techo. Imaginemos por un momento el poder de la marihuana que habían fumado y sobretodo el nivel de genialidad genuina que brotaba de todos esos maestros de la música.
Horas después los visitantes norteamericanos se retiraron con la promesa de Dylan de volver a reunirse en los días sucesivos, cosa que efectivamente ocurrió. Al día siguiente, con resaca y cansado, Paúl miró las notas escritas durante la noche bajo los efectos de los porros de Dylan para descubrir que el sentido de la vida había quedado reducido tan solo a una frase: “hay siete niveles”.
jueves, 10 de julio de 2008
La felicidad ja ja ja jaa


Siempre odié a los payasos. Cuando era niño me ponían tremendamente triste, al igual que los pinguinos, pero hoy en día me caen decididamente mal. Chavez es uno de ellos. Este es tal vez el payaso más poderoso de America Latina y encarna un prototípico clawn de nuestras tierras.
Su última gran obra es el manual de adoctrinamiento militar Consideraciones de ética y moral (para tener éxito y ser feliz). Su embate contra la Fuerza Armada Nacional venezolana no tiene límites. Primero se la declaró “bolivariana”. Luego, se le adosó una Reserva, verdadera guardia pretoriana del chavismo. Más tarde se le obligó a usar el lema “patria, socialismo o muerte”. Por último, se fustigó a sus cuadros institucionalistas quienes, en palabras del ministro de Defensa, Gustavo Rangel Briceño, son en realidad “cobardes o burros que se niegan a aceptar la realidad” de que «el poder militar es una herramienta de la política». La última novedad es un pequeño librito de “Consideraciones de ética y moral (para tener éxito y ser feliz)” que se entrega a sus miembros, escrito por el inspector general de la FAN, Melvin José López Hidalgo. Plagado de errores de ortografía (obviamente corregidos para esta edición), insta a los soldados a incorporar normas morales y de moderación.
Lamentablemente este es un payaso peligroso mientras tenga su empetrolada billetera llena. Esperemos que se le termine pronto y se la gaste pronto.
Su última gran obra es el manual de adoctrinamiento militar Consideraciones de ética y moral (para tener éxito y ser feliz). Su embate contra la Fuerza Armada Nacional venezolana no tiene límites. Primero se la declaró “bolivariana”. Luego, se le adosó una Reserva, verdadera guardia pretoriana del chavismo. Más tarde se le obligó a usar el lema “patria, socialismo o muerte”. Por último, se fustigó a sus cuadros institucionalistas quienes, en palabras del ministro de Defensa, Gustavo Rangel Briceño, son en realidad “cobardes o burros que se niegan a aceptar la realidad” de que «el poder militar es una herramienta de la política». La última novedad es un pequeño librito de “Consideraciones de ética y moral (para tener éxito y ser feliz)” que se entrega a sus miembros, escrito por el inspector general de la FAN, Melvin José López Hidalgo. Plagado de errores de ortografía (obviamente corregidos para esta edición), insta a los soldados a incorporar normas morales y de moderación.
Lamentablemente este es un payaso peligroso mientras tenga su empetrolada billetera llena. Esperemos que se le termine pronto y se la gaste pronto.
- Mira a los ojos a las personas.
- Gasta menos de lo que ganas.
- Trata a la gente como quisieras que te trataran.
- Haz nuevas amistades, pero cultiva las viejas.
- Guarda los secretos.
- Reconoce tus errores y asume tus responsabilidades.
- Sé valiente. Si no lo eres, nadie advierte la diferencia.
- No engañes.
- No envidies.
- Aprende a escuchar, te lo agradecerán.
- Nunca prives a nadie de la esperanza, puede ser lo único que una persona posee.
- En tus oraciones no pidas cosas, sino sabiduría y valor.
- No tomes decisiones cuando estés enojado.
- Sólo tú puedes cuidar tu salud.
- Cuida tu apariencia física.
- Cuando entres en un recinto, hazlo con determinación y confianza.
- No pagues un trabajo hasta que esté concluido.
- Sustituye la palabra problema por la palabra oportunidad.
- No aceptes más compromisos de los que puedas cumplir.
- Aprende a decir «no» con cortesía y presteza.
- No esperes que la vida sea justa.
- Nunca subestimes el poder del perdón.
- No dudes en perder una batalla, si esto te lleva a ganar la guerra.
- Sé atrevido y valiente. Cuando vuelvas la vista atrás, lamentarás más las cosas que no hayas hecho que aquellas que hiciste.
- No salgas de tu casa tras discutir con tu esposa(o).
- No aplaces las cosas. Haz lo que sea preciso.
- No temas decir «Lo siento».
- Rinde culto a Dios.
- Sé humilde y serás respetado.
- Nunca toques armas cuando estés enojado.
- Cuídate de quien te elogia con frecuencia.
- Cuando adquieras algo, piensa que sólo es algo prestado en tu existencia.
- Es mejor reconocido aquel que sirve a los demás, que aquel que se hace servir.
- Recuerda que les debes la existencia a Dios y a tus padres
Battles, nueva banda... Alucinante!!!!

Mi amigo Andres me preguntó “¿conocés a la banda Battles?, suena muy Robert Fripp” Lo cierto es que no la conocía pero tratándose de una referencia tan cara a mis gustos musicales, decidí escuchar su único disco publicado, Mirrored, del 2007. Y la verdad es que tienen una altísima calidad, con un par de guitarristas que se tocan todo… y más, y un baterista excelente.
En realidad la banda toda suena muy bien. Está integrada por John Stainer (ex Helmet) en la batería, Ian Williams (ex Don caballero) en la guitarra, David Konopka (ex Lynx) también guitarrista y Tyondai Braxton, otro guitarrista que además hace coros y toca diversos teclados. Se nota que son músicos que tienen muy bien desarrollado su talento. Pertenecen a la escena vanguardista de New York.
Battles es algo asi como un catalizador de estilos musicales; En sus temas está King Crimson muy presente, pero además Frank Zappa y esa parodia genial que tanto ha influído en la música de alta calidad. Alguna influencia del funk también puede ser reconocido, más tirando al funk-metal de Primus o Infectious Grooves. Pero tampoco falta cierto aire psicodelico. Una crítica publicada en la página de MTV dice: “lo que está claro es que Battles es una apuesta arriesgada y muy alejada de las posturas sonoras de moda de los últimos años pero, a la vez, parecen capaces de atraer a un público de lo más variopinto”.
El 21 de febrero de 2007 se presentaron oficialmente en sociedad con su single Atlas, una canción que en poco tiempo se convirtió en todo un éxito. Fue elegido single de la semana por la revista NME y, además, obtuvo críticas muy favorables de otros medios como la revista Clash Magazine o la web Pitchfork Media.
Poco tiempo después de este lanzamiento, el 14 de mayo de 2007, vio la luz Mirrored. Las críticas hacia el grupo fueron unánimes y las listas de fin de año incluían este disco en sus primeras posiciones, gracias a canciones como el primer single o Tonto, toda una mezcla de estilos con el sello característico de la banda.
Escuchen a esta gente que vale la pena 100% y seguro darán que hablar dentro de no mucho.
Battles es algo asi como un catalizador de estilos musicales; En sus temas está King Crimson muy presente, pero además Frank Zappa y esa parodia genial que tanto ha influído en la música de alta calidad. Alguna influencia del funk también puede ser reconocido, más tirando al funk-metal de Primus o Infectious Grooves. Pero tampoco falta cierto aire psicodelico. Una crítica publicada en la página de MTV dice: “lo que está claro es que Battles es una apuesta arriesgada y muy alejada de las posturas sonoras de moda de los últimos años pero, a la vez, parecen capaces de atraer a un público de lo más variopinto”.
El 21 de febrero de 2007 se presentaron oficialmente en sociedad con su single Atlas, una canción que en poco tiempo se convirtió en todo un éxito. Fue elegido single de la semana por la revista NME y, además, obtuvo críticas muy favorables de otros medios como la revista Clash Magazine o la web Pitchfork Media.
Poco tiempo después de este lanzamiento, el 14 de mayo de 2007, vio la luz Mirrored. Las críticas hacia el grupo fueron unánimes y las listas de fin de año incluían este disco en sus primeras posiciones, gracias a canciones como el primer single o Tonto, toda una mezcla de estilos con el sello característico de la banda.
Escuchen a esta gente que vale la pena 100% y seguro darán que hablar dentro de no mucho.
martes, 8 de julio de 2008
Scary Monsters, David Bowie

En 1980, David Bowie edita Scary Monsters, disco que según las críticas podría definirse como una síntesis de su trabajo anterior. Entre otras cosas logran pasearse por estilos tan variados como el mod (David Bowie (1966)), hippie (Space Oddity –1969, The Man Who Sold the World-1970), el glam (Honky Dury –1971, The Rise and Fall of the Ziggy Stardust and the Spiders from Mars – 1972, Aladdin Sane y Pin Ups – 1973) y el funky/pop (Diamond Dogs y Young Americans –1974). Sin embargo también es fácilmente percibible una continuación en su etapa vanguardista más reciente, la llamada etapa berlinesa, en la que produjo tres de sus más arriesgados trabajos: Low (1977), Heroes (1978) y Lodger (1979). Con Scary Monsters, Bowie logra un estilo que marcará el camino del pop de la naciente década.
Además del ya conocido Ashes to Ashes, el disco arranca con It’s no game (parte 1), en el que la potencia de la voz y el parloteo de una japonesa, recuerdan al disco también editado en 1980 Double Fantasy, de John Lennon y Yoko Ono. Fashion es otro tema conocido del disco. Todos los temas están muy bien arreglados, muy prolijos. Bowie nunca desentona y aquí se canta todo.
La banda que lo acompaña es demoledora. En primer plano escuchamos los tremendos vuelos geniales de Robert Fipp, quien ya había dado muestras de su genialidad con la primera etapa de King Crimson, la más sinfónica, pero que aquí adelanta un sonido que acompañará a Fripp durante los siguientes años tanto en la banda como así también en sus discos solistas de comienzos de los 80s; además participan Pete Townshend, el argentino Carlos Alomar, por entonces guitarrista favorito de Bowie. La base, de altísima calidad musical, corresponde a George Murray en el bajo y Dennis Davis en la bateria.
Es un disco intento, muy potente, muy bien grabado y sobretodo alineado en una etapa en la que David comienza a bajar la intensidad que en los 80s lo tendrá con obras de menor calidad. Pensemos que durante más de 10 años viene sacando un disco mejor que el otro, siempre adelantado, permanentemente vanguardista. Lo recomiendo acaloradamente, y aunque no sea su mejor disco, aunque no supere la perfección de Hunky Dory, Ziggy Stardust y los discos grabados en Berlín, vale la pena colgarse un buen rato con Scary Monsters.
Además del ya conocido Ashes to Ashes, el disco arranca con It’s no game (parte 1), en el que la potencia de la voz y el parloteo de una japonesa, recuerdan al disco también editado en 1980 Double Fantasy, de John Lennon y Yoko Ono. Fashion es otro tema conocido del disco. Todos los temas están muy bien arreglados, muy prolijos. Bowie nunca desentona y aquí se canta todo.
La banda que lo acompaña es demoledora. En primer plano escuchamos los tremendos vuelos geniales de Robert Fipp, quien ya había dado muestras de su genialidad con la primera etapa de King Crimson, la más sinfónica, pero que aquí adelanta un sonido que acompañará a Fripp durante los siguientes años tanto en la banda como así también en sus discos solistas de comienzos de los 80s; además participan Pete Townshend, el argentino Carlos Alomar, por entonces guitarrista favorito de Bowie. La base, de altísima calidad musical, corresponde a George Murray en el bajo y Dennis Davis en la bateria.
Es un disco intento, muy potente, muy bien grabado y sobretodo alineado en una etapa en la que David comienza a bajar la intensidad que en los 80s lo tendrá con obras de menor calidad. Pensemos que durante más de 10 años viene sacando un disco mejor que el otro, siempre adelantado, permanentemente vanguardista. Lo recomiendo acaloradamente, y aunque no sea su mejor disco, aunque no supere la perfección de Hunky Dory, Ziggy Stardust y los discos grabados en Berlín, vale la pena colgarse un buen rato con Scary Monsters.
lunes, 7 de julio de 2008
Lust for Life, Iggy Pop.

Lust for Life es el disco que más me gusta de Iggy Pop. Sin ser un fan, reconozco que es uno de los puntos más altos del punk rock. Luego de acumular cocaína a montones en sus venas, junto con David Bowie se instalan en 1977 en Berlín para limpiarse un poco la sangre y oxigenar las neuronas. Y vaya si lo logran. Mientras Bowie graba lo que se conoce como la trilogía de Berlín (Low, Héroes y Lodger), ayuda en la realización, composición y producción de dos de los mejores discos de Iggy en toda su carrera: The idiot y Lust for life. Anteriormente habían trabajado juntos en el disco de Iggy Pop and the stooges, Raw Power, otro gran disco de la iguana.
Lust for Life arranca con el tema que da nombre disco y que fue reactivado en la película de Danny Boyle Trainspotting. Siempre que lo escucho, automáticamente pienso en una mujer. Junto con Sixteen son los temas en los que se nota menos la presencia de Bowie. Los demás son muy equilibrados y permiten translucir el aporte de cada uno.
Para mi es un disco fundamental en la historia del rock. No es tan reconocido cuando se eligen los mejores discos de la historia. Para mi debería hacernos dudar y tal vez ofrecerle en agradecimiento un espacio entre los cuarenta.
Lust for Life arranca con el tema que da nombre disco y que fue reactivado en la película de Danny Boyle Trainspotting. Siempre que lo escucho, automáticamente pienso en una mujer. Junto con Sixteen son los temas en los que se nota menos la presencia de Bowie. Los demás son muy equilibrados y permiten translucir el aporte de cada uno.
Para mi es un disco fundamental en la historia del rock. No es tan reconocido cuando se eligen los mejores discos de la historia. Para mi debería hacernos dudar y tal vez ofrecerle en agradecimiento un espacio entre los cuarenta.
domingo, 6 de julio de 2008
Por qué me gusta Nietzsche

Intentar responder por qué me gusta Nietszche es un ensayo harto fallido. En condiciones normales debería atribuir ese gusto a una decena de hechos fortuitos. Lo cierto es que lo leí por primera vez a los 18 años y en ese momento comprendí que estaba en presencia de algo que cambiaría parte de mi. Su lectura depara varias pasos previos que se suceden consecutivos y casi a la par. Lo primero es la desaprobación, casi la burla ante un pensador violento que aplica a nuestra lectura el más irreverente de los insultos, con un loco. Casi a mismo tiempo va tallando en nosotros una reflexión sobre nosotros mismos. Esto se produce cuando ya sus golpes no son al hígado, sino a la mandíbula. El maestro de Basilea nos increpa, nos interpela-en el sentido fuerte del término-, hace que nos cuestionemos por completo. Al poco tiempo, tercera y última consecuencia de su lectura, nos atrapa. Nos ha adormecido a golpes y ahora nos posee, nos lleva a pasear por los bajo fondos de nuestra existencia.
De allí que al leerlo en aquellos años de adolescente, toda mi tradición occidental cristiana que me antecedía y a la vez me constituía era puesta en cuestionamiento a través de una escritura de acero, pues Nietzsche es un pensador cuya materia de expresión es dura, rígida, pero maleable. Tal vez no sea un filósofo que deba ser leído con intenciones contemplativas pues a la primera frase este estado pasivo muta radicalmente. Fue alguien al que poco le importaba la salud psíquica de sus lectores. Más aún, gran parte de su empresa consistía de minarla a fuerza de golpes literarios y expresiones poco decorosas para su formación moral.
Un par de años después de aquella primera lectura emprendí el viaje final por las grafías nietzscheanas. Como todo post-adolescente que se precie, el primer libro que examiné fue Así hablo Zaratustra que me deparó una profunda actividad intelectual que hasta el día de hoy debo enfrentar. Claramente no se trata de un libro sencillo, de fácil acceso. Se mezclan en él varios registros narrativos, entre ellos la ficción, el aforismo y la declaración casi permanente de principios. Convengamos que se trata de un texto narrado a partir de un personaje y esa es la primera dificultad para la lectura de un texto filosófico. Escudriñar la presencia de Nietszche en el personaje Zaratustra puede resultar enceguecedor y a la vez una gran dispersión. A partir de aquí todo lo referido al autor que pasaba por mis manos era arremetido con voracidad.
Lo primero que me llamó poderosamente la atención fue su propuesta según la cual el hombre “post-dios” debía “hundirse en su propio ocaso”. Imaginemos por un momento a un joven de 18 años, nacido en medio de la pampa húmeda provinciana, criado bajo los preceptos del cristianismo y de la política radical post dictadura militar. “Hundirme en mi propio ocaso” no era otra cosa que replegarme de lo que me rodeaba, poner en cuestión a aquel Santiago Torry al interior mismo de Santiago Torry. Mis miserias, lejos de ser algo a superar, debían ser exaltadas para luego poder hacer de mi algo impulsado por la vigorosidad de mi Voluntad, pero insisto, sólo a condición de revolcarme en mi mismo, en tanto sujeto entre velos medianos. Si quería ser un “superhombre”, antes tenía que ahogarme en mí, destruirme desde mi “interior” humano para luego transitar.
De manera que por aquellos años, Nietzsche deparó un nuevo perfil para mi, un Santiago que no era nuevo, sino que por el contrario anidaba en el Santiago que yo era (y que soy naturalmente). Si me gusta este filósofo es justamente porque me invita a ponerme en consideración, y de manera radilcamente diferente a como lo hace la religiosidad cristiana. Si para estos últimos debo preguntarme que estoy haciendo y que haré para llegar al paraíso, Nietzsche me convida a preguntarme a dónde quiero llegar, y antes, si quiero llegar a algún lado.
Hasta que leí La Genealogía de la Moral. Desde aquel entonces sostengo que se trata del mejor libro que he tenido oportunidad de leer. Allí, con un extremo cuidado y dedicación el autor dispensa un estudio acerca de la procedencia de la idea de moral en Occidente partiendo de la pregunta más compleja y a la vez básica de todas: ¿Por qué designamos como “bueno” y como “malo” a los eventos y prácticas cotidianas? Creo que hay un especie de esquema de análisis de la obra de Nietszche que aparece bosquejado allí y se centra en esta pregunta. El autor recorre y atraviesa la historia de las significaciones ligadas con la moral, sin importarle otra cosa que los devenires de dicho significado. Cuando uno lee un escrito de esta naturaleza se encuentra con varias sensaciones que “trabajan” en el proceso de lectura: admiración sin dudas, odio para con el autor, para con uno, para con el mundo. Luego ese insipiente odio se transforma en una Voluntad transformadora, potencial hacia delante.
A veces intento que mis referencias nietzscheanas no estén atravesadas solamente por un espíritu irreverente. Suele haber en ellos una banal expresión de ignominia. Pienso más bien en Nietszche como en un genio curioso que se dedicó a desocultar[1] las certezas de la humanidad a la que todos pertenecemos. Poner en cuestionamiento aquellos que somos. Lo cual no significa en ningún aspecto destruirlo, sino más bien entregarse uno mismo a un cuestionamiento de si, a una reflexión escasamente contemplativa.
De allí que al leerlo en aquellos años de adolescente, toda mi tradición occidental cristiana que me antecedía y a la vez me constituía era puesta en cuestionamiento a través de una escritura de acero, pues Nietzsche es un pensador cuya materia de expresión es dura, rígida, pero maleable. Tal vez no sea un filósofo que deba ser leído con intenciones contemplativas pues a la primera frase este estado pasivo muta radicalmente. Fue alguien al que poco le importaba la salud psíquica de sus lectores. Más aún, gran parte de su empresa consistía de minarla a fuerza de golpes literarios y expresiones poco decorosas para su formación moral.
Un par de años después de aquella primera lectura emprendí el viaje final por las grafías nietzscheanas. Como todo post-adolescente que se precie, el primer libro que examiné fue Así hablo Zaratustra que me deparó una profunda actividad intelectual que hasta el día de hoy debo enfrentar. Claramente no se trata de un libro sencillo, de fácil acceso. Se mezclan en él varios registros narrativos, entre ellos la ficción, el aforismo y la declaración casi permanente de principios. Convengamos que se trata de un texto narrado a partir de un personaje y esa es la primera dificultad para la lectura de un texto filosófico. Escudriñar la presencia de Nietszche en el personaje Zaratustra puede resultar enceguecedor y a la vez una gran dispersión. A partir de aquí todo lo referido al autor que pasaba por mis manos era arremetido con voracidad.
Lo primero que me llamó poderosamente la atención fue su propuesta según la cual el hombre “post-dios” debía “hundirse en su propio ocaso”. Imaginemos por un momento a un joven de 18 años, nacido en medio de la pampa húmeda provinciana, criado bajo los preceptos del cristianismo y de la política radical post dictadura militar. “Hundirme en mi propio ocaso” no era otra cosa que replegarme de lo que me rodeaba, poner en cuestión a aquel Santiago Torry al interior mismo de Santiago Torry. Mis miserias, lejos de ser algo a superar, debían ser exaltadas para luego poder hacer de mi algo impulsado por la vigorosidad de mi Voluntad, pero insisto, sólo a condición de revolcarme en mi mismo, en tanto sujeto entre velos medianos. Si quería ser un “superhombre”, antes tenía que ahogarme en mí, destruirme desde mi “interior” humano para luego transitar.
De manera que por aquellos años, Nietzsche deparó un nuevo perfil para mi, un Santiago que no era nuevo, sino que por el contrario anidaba en el Santiago que yo era (y que soy naturalmente). Si me gusta este filósofo es justamente porque me invita a ponerme en consideración, y de manera radilcamente diferente a como lo hace la religiosidad cristiana. Si para estos últimos debo preguntarme que estoy haciendo y que haré para llegar al paraíso, Nietzsche me convida a preguntarme a dónde quiero llegar, y antes, si quiero llegar a algún lado.
Hasta que leí La Genealogía de la Moral. Desde aquel entonces sostengo que se trata del mejor libro que he tenido oportunidad de leer. Allí, con un extremo cuidado y dedicación el autor dispensa un estudio acerca de la procedencia de la idea de moral en Occidente partiendo de la pregunta más compleja y a la vez básica de todas: ¿Por qué designamos como “bueno” y como “malo” a los eventos y prácticas cotidianas? Creo que hay un especie de esquema de análisis de la obra de Nietszche que aparece bosquejado allí y se centra en esta pregunta. El autor recorre y atraviesa la historia de las significaciones ligadas con la moral, sin importarle otra cosa que los devenires de dicho significado. Cuando uno lee un escrito de esta naturaleza se encuentra con varias sensaciones que “trabajan” en el proceso de lectura: admiración sin dudas, odio para con el autor, para con uno, para con el mundo. Luego ese insipiente odio se transforma en una Voluntad transformadora, potencial hacia delante.
A veces intento que mis referencias nietzscheanas no estén atravesadas solamente por un espíritu irreverente. Suele haber en ellos una banal expresión de ignominia. Pienso más bien en Nietszche como en un genio curioso que se dedicó a desocultar[1] las certezas de la humanidad a la que todos pertenecemos. Poner en cuestionamiento aquellos que somos. Lo cual no significa en ningún aspecto destruirlo, sino más bien entregarse uno mismo a un cuestionamiento de si, a una reflexión escasamente contemplativa.
Un ateo me dijo una vez que la vida era demasiado intensa como para querer que a posteriori de ella alcancemos la eternidad. Y Borges antes de su muerte señaló: “es injusto que por 80 años de vida me condenen a una eternidad en el infierno o en el paraíso”. Estoy de acuerdo. Genealogía de la Moral pone luz acerca de esto. Su crítica hacia la moral judeo-cristiana se encuadra justamente en que la vida es nuestra posesión originaria, de modo que no está bien relajarla pensando en seguir los pasos de un algo que está después de nosotros y de nuestro tiempo. Hoy pienso, hoy soy Santiago Torry. Mañana, cuando muera, dejaré de Ser y lo que “sea” no me pertenecerá, al menos desde la vida de hoy.
Hoy puedo decir que leer a Nietzsche es un placer. En tanto que tal no necesariamente tiene que estar constituido por el goce. Más bien se trata de un placer orgánico, no tanto orgásmico. Diez años después, a los 28 años, he tenido la misma conmoción con The Beatles, pero esa es otra historia.
[1] El término pertenece a Martin Heidegger.
Hoy puedo decir que leer a Nietzsche es un placer. En tanto que tal no necesariamente tiene que estar constituido por el goce. Más bien se trata de un placer orgánico, no tanto orgásmico. Diez años después, a los 28 años, he tenido la misma conmoción con The Beatles, pero esa es otra historia.
[1] El término pertenece a Martin Heidegger.
sábado, 5 de julio de 2008
Tom Petty!!

Antes de unirse a su eterna banda The Heartbreakers, Tom Petty tuvo a comienzos de los 70s una banda que se llama Mudcrutch. Casi cuarenta años después la volvió a juntar, los llevó dos semanas a su casa de Malibú, y grabaron un disco que también se llama Mudcrutch. El mismo salió a la venta el 29 de abril. Hace un rato comenzé a escucharlo. No he culminado la primera escucha y ya me parece que es un excelente disco. Muy buen disco!!
Escúchenlo, yo los ayudo
http://rapidshare.com/files/115544931/lamadrigueradeconejo.blogspot.comMMudcrtch.rar
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