lunes, 8 de junio de 2009

From American Psycho


Sólo quiero que me quieran- maldiciendo al mundo y todo lo que me han enseñado: principios, distinciones, elecciones, moral, compromisos, conocimientos, unidad, oración. Todo estaba equivocado, carecía de objetivo final. Todo ello se reduce a: morir o adaptarse. Me imagino mi propia cara sin expresión, la voz incorpórea que sale de su boca: estos tiempos son terribles. Ya hay gusanos retorciéndose en el embutido humano, la baba que me cae de la boca se mezcla con ellos y, todavía no soy capaz de decir si estoy preparando esto del modo adecuado, porque lloro con mucha fuerza y nunca antes había cocinado nada de nada.

American Psycho, Bret Easton Ellis

martes, 31 de marzo de 2009

El presidente de la Democracia


Como demócrata y radical, Hasta siempre Presidente!

miércoles, 25 de marzo de 2009

Radiohead: el mejor concierto


Con un sonido muy al palo, con la banda haciendo todo perfecto, con horas de ensayo sobre sus espaldas, Radiohead dio lo que para mí es el mejor concierto que he visto hasta ahora. Me refiero más bien a conciertos masivos.
Esto último tal vez sea algo extraño. No es una banda de hits, tampoco de canciones accesibles, y sin embargo más de treinta mil personas deliramos y gozamos con un show estremecedor.
Soy fan de Radiohead desde el año 1998, cuando mi hermano un día se apareció con un disco que, según él, era el mejor de los últimos años. Se trataba de OK Computer. Desde entonces sigo a la banda, tengo todos los discos que editaron desde entonces. Ayer tocaron gran parte de esta etapa. Se centraron en su último disco, In the Rainbow, que luego de ayer tengo para mí que fue compuesto para ser tocado en vivo. Pocos discos lucen tanto en vivo como este. Pero Radiohead arriesga constantemente y lo hace bien. Atravesaron Kid A, un disco raro, lento, difícil de acceder, complejo y depresivo a la vez.
Todo fue gratamente sorpresivo. Además de la selección de temas, inapelable para mi gusto, Tom Yorke demostró una gran versatilidad con su voz. Cada sonido que salía de los instrumentos se escuchó, todo. El bajista Colin Greenwood increíble, una máquina. Toda la banda en realidad, sin olvidar a los guitarristas-multiinstrumentistas en realidad-, Ed O’Brien y Jonny Greenwood.
Público fiel el de Radiohead. Celebramos todas las canciones, la buena onda de Yorke, para mi sorprendente. Los juegos de luces y pantallas, en fin. Nada más podré agregar. Me gusta la buena música, esa es la condición para escuchar bandas o músicos, y anoche Radiohead demostró ser la mejor banda de los últimos 20 años, destronando algunas buenísimas que aún siéndolo no llegan a los niveles de perfección de los amigos de Oxford. Memorable, entreñable, un antes y un después. El mejor concierto que he visto y no me cansaré de repetirlo.

Peter Gabriel en Buenos Aires: previsible genialidad


Peter Gabriel tocó por tercera vez en Buenos Aires el domingo pasado, 22 de marzo. Había tocado en el concierto de Amnesty International, y había regresado en el 93’ para tocar en el mismo lugar que esta vez, el estadio de Vélez Sarsfield. Por mi edad y por no haberlo visto las veces anteriores para mí era la primera vez, la primera oportunidad de presenciar el concierto de un artista que admiro profundamente desde muy chico cuando mi hermano me paseaba por la hipnótica sinfonía de Génesis.
Peter Gabriel y su extraordinaria banda brindaron un concierto memorable. Entre los músicos se encontraba el entrañable Tony Levin, bajista de Gabriel desde finales de los 70’s, y músico de la banda favorita de quien esto escribe, King Crimson. Levin demuestra ser un bajista con un gran talento. Naturalmente que las canciones de Peter las conoce con profundidad, tanto que pareciese que disfruta de oírlas, no ya por tocarlas. Levin recibió una gran ovación de parte del público argentino, emocionante por cierto.
El concierto no tuvo baches. Nada salió mal, nada es señalable. La banda está perfectamente sincronizada, nada librado al azar, potente y a la vez fino, elegante, como tiene que ser una banda inglesa de las buenas. Gabriel es un músico de esos que con solo nombrarlo sabemos que nos referimos a un gran artista. Alguien inquieto artísticamente, desde su lejana juventud cuando sorprendía a sus compañeros de Génesis presentándose con una máscara de un lobo a tocar, adelanto además en lo referente a las puestas en escena de aquí en más en los conciertos de rock, hasta meterse dentro de una pelota y bailar por un gran escenario, como lo hizo en la gira anterior Growing Up Live, en el 2003. Decía que nada salió mal, y muy por el contrario, el concierto fue casi perfecto. La selección de temas abarcó toda su carrera, desde sus comienzos con la serie de discos I, II, III, IV, hasta el proyecto OVO para el cambio de milenio y Up, del 2003. Si ningún tipo de demagogia Gabriel no necesitó citar su etapa Génesis, su carrera solista es tan sólida que por si sola se sostiene.
Gabriel es un caballero. Presentó la gran mayoría de las canciones en un castellano elemental, tosco. Pero lo hizo. Merece enorme respeto que este hombre de más de 55 años, plagado de premios y éxitos, se tome el trabajo de presentar sus temas en clave épica, hacer lo propio con su banda, y emocionar a los de más de treinta personas que estuvimos allí manifestando abiertamente su orgullo por su hija Melanie.
Como siempre, o como en anteriores giras, interactúa con la banda haciendo pasitos de baile y guiños al público, tal como lo hicieron en Solsbury Hill (mi tema favorito), haciendo un trencito integrado por Levin, el guitarrista y comandado por el Sr Gabriel.
El público emocionado, como debía ser. Diferentes edades, todos admiradores, todos con sus expectativas colmadas y casi todos diciendo “qué bueno”, o “increíble”. El cierre fue muy intenso, con treinta y cinco mil personas cantando emocionadas Biko, de su disco Gabriel III (también conocido como Melt)
Guardado en el mejor lugar de los gratos recuerdos, me alegra mucho haber ido a ver a Peter Gabriel.

Marianne Faithfull, la mejor groupie


Fue hermosa, fue modelo y groupie; fue novia de Mick Jagger y dicen que amante de Keith Richards; perteneció al círculo cool de rockeros ingleses en los 60s; fue cantante y adicta a las drogas; tuvo cáncer, es actriz y en el 2008 sacó un disco increíble llamado Easy come, easy go.

Marianne Faithfull mantuvo cierta actividad entre finales de los 70s cuando tuvo que esforzarse más de lo pensado para dejar las drogas, y finales de los 90s que se volvió a saber de ella. Grabó algunos discos malos, o pocos tenidos en cuenta.
Nació el 29 de diciembre de 1946 en Londres. El comienzo de su carrera fue cuando siendo modelo, grabó As thears go by de The Rolling Stones. Al poco tiempo se puso de novia con Mick Jagger, compartiendo con él una agitada vida social que incluía la alocada devoción por el Maharishi amigo de The Beatles. Cuentan que tuvo un paso por las sábanas de Keith Richards pero esto nunca fue del todo confirmado.
La separación de Jagger deparó para Marianne un parate laboral y la dedicación exclusiva al consumo de drogas y alcohol en grandes cantidades. También se dedicó a acumular amantes famosos. Separada de Mick en 1965, las crónicas de la época la vinculaban con Brian Jones, David Bowie Jimi Hendrix, además de Anita Pallenberg y Angie Bowie. Se intentó suicidar en más de una oportunidad aturdida por la falta de amores “férreos” y las grandes cantidades de cocaína y heroína que consumía. En 1970 iba a co-protagonizar con Mick Jagger el film “Need Kelly”, pero otra sobredosis la marginó. De aquí a diez años poco bueno traería Marianne a su público. Sobre finales de los 70s decide que es tiempo de comportarse mejor y vuelve a grabar en 1979. Se casó dos veces más, sacó varios discos que le atribuyeron gran respeto en el mundo del rock aunque no grandes cantidades de ventas.
Pero en el 2008 se destacó a nuestro entender con el disco Easy Come, easy go. Es un disco doble de duetos y covers- debajo se podrá observar el trucking completo- que asombra muy gratamente por su producción. Con Hall Willner en esa función, los arreglos de cada tema poseen una altísima calidad sonora y de arreglos. Y Marianne a pesar de su voz quemada y rasposa, logra interpretar cada track de manera brillante. Destacan algunas joyas como el tema que le da nombre al disco, Hold on hold on en dueto con Cat Power, el hermoso tema de Black cofee de Sarah Vaughan, Sing Me Back Home con Keith Richards. El disco entero no tiene desperdicio. Es suave, nada agresivo, sino más bien seductor, logrando rápidamente caer en él y escucharlo sin parar durante días.
Más que recomendado disco.

CD 1
1.Down from Dover - de Dolly Parton
2.Hold On, Hold On - con Cat Power - de Neko Case
3.Solitude - de Duke Ellington y Eddie DeLange
4.The Crane Wife - con Nick Cave - de The Decemberists
5.Easy Come, Easy Go - de Bessie Smith
6.Children of Stone - con Rufus Wainwright - de The Espers
7.How Many Worlds - con Teddy Thompson - de Brian Eno
8.In Germany Before the War - de Randy Newman
9.Ooh Baby Baby - con Antony Hegarty - de Smokey Robinson
10.Sing Me Back Home - con Keith Richards - de Merle Haggard

CD 2
1.Salvation - con Sean Lennon - de Black Rebel Motorcycle Club
2.Black Coffee - de Sarah Vaughan
3.The Phoenix - con Kate y Anna McGarrigle - de Judee Sill
4.Dear God Please Help Me - de Morrissey
5.Kimbie - de Jackson C. Frank
6.Many a Mile to Freedom - con Jenni Muldaur - de Traffic
7.Somewhere (A Place For Us) - con Jarvis Cocker - de Leonard Bernstein y Stephen Sondheim
8.Flandyke Shore - con Kate y Anna McGarrigle (canción tradicional popularizada por Nic Jones)

martes, 10 de febrero de 2009

Algunas aproximaciones acerca de la estupidez

La más lamentable de las consecuencias de la estupidez es su condición de inconquistable. Ser estúpido supone serlo siempre, irremediablemente. De Perogrullo aunque acertado se suele decir que un malo puede ser convertido en bueno, lo mismo que un ignorante en alguien cada vez más lúcido e instruido. Ahora intenten amigos lectores tal empresa con alguien así y vuestro fracaso será el resultado. Siempre es feo fracasar y más sabiendo que antes de intertarlo irremediablemente ocurrirá.
La imposibilidad de cambio se debe en gran medida en la matriz necia de tal conducta. Ninguno lo asume aún incluso frente a las más claras y contundentes pruebas. Sabe que ser estúpido es malo, y hasta con seguridad refrende tal verdad toda vez que las condiciones son propicias para usufructuar de cierta supuesta superioridad. Pero lo niega, se abstiene de creerlo, más aún, hasta llega a suponer la existencia de confabulaciones en su contra cuando se los señala como tal. Es una herejía. Nunca un estúpido se asumirá como tal.
En su terquedad- al decir de Albert Camus, la estupidez “insiste siempre”- el estúpido llega a enhebrar extraordinarios excursus contra ella, profesando al mismo tiempo aquello que señala como tal. El pensamiento estúpido es tautológico, algo así como un “sí porque sí”. Hay algo de narcisista además en ellos, pero más fuerte es aún ese sentimiento de superioridad que se da cuando el estúpido cree enfrentarse con un estúpido. Es una escena por momentos desopilante y por otros momentos violenta. Cualquiera que atente contra un estúpido debería ser juzgado por haberlo hecho casi casi a pasos de de un acto justo.

La estupidez se desarrolla como una metástasis, cuyo origen nunca será tan importante como su incontenible propagación. Es, por lo tanto, epidémica. El estúpido es amigo de estúpidos, amante de estúpidos y, lo que es peor, padre/madre de estúpidos. Estos últimos, criados en tal ambiente, pueden recibir la ayuda de algún “tótem” que cortará el desarrollo del mal, aunque nunca su existencia.
El estúpido no tiene diagnóstico científico, por lo tanto se encuentra libre en el mundo. Vota, compra, vende, besa, habla (nunca escucha), trabaja. Esto supone a su vez que tiene los mismos derechos de aquel que no padece ese mal. Por consiguiente, se encuentra amparado institucionalmente. Si como dije anteriormente, un estúpido no puede ser transformado, tampoco puede ser erradicado. Lo único que se puede hacer es ignorarlo, aunque esto suele complicarse cuando de él depende algo de nuestra cotidianeidad.
Por último, la estupidez denigra a la especie, y esto por dos cosas. En primer lugar porque da cuenta de cierta falibilidad de la misma y, en segundo y terrible lugar, porque es dañina al interior de la misma. Toda vez que habla un estúpido, la especie humana acusa recibo, sufre y se corroe, se desintegra o, para no restarle énfasis, implosiona.

miércoles, 28 de enero de 2009

Acá bancamos a Courtney Love!


Me cae muy bien esta chica. Esta nota es un estracto de una más completa publicada en la revista del diario EL MUNDO de Madrid. Me resultó muy interesante lo que dice, le creí.




ENTREVISTAR A HOLE no es la cosa más fácil del mundo, precisamente. En primer lugar, una debe firmar previamente un contrato en el que se aviene a no preguntar por Hank Harrison, padre de Courtney Love, la líder del grupo (que ha declarado a la prensa que no se habla con su hija y que la tiene más o menos en la misma consideración que a Sadam Hussein); ni por Kurt Cobain, marido de la interfecta (que se disparó un tiro en la cabeza); ni por Kurt & Courtney, película de inminente estreno sobre el matrimonio (que sugiere que la rubia platino más famosa de la escena musical, después de Madonna, claro está, tuvo algo que ver en la defunción de su famosísimo cónyuge); ni sobre sus problemas con las drogas... En fin, un pliego de condiciones que abarca cinco folios. Por si eso fuera poco, la entrevista al grupo debe hacerse en presencia de su manager y de su publicista, que estarán allí para asegurarse de que no se hagan preguntas capciosas que el contrato pudiera no haber previsto.

El clima en el que el encuentro tiene lugar tampoco inclina a la distensión. Grupo, traductora y manager se alinean a un flanco de una enorme mesa de reuniones, y a mí se me obliga a sentarme frente al estrecho contingente (medio metro de metacrilato nos separa) sola como un náufrago y con la impresión de enfrentarme al tribunal de una oposición. Antes de decidirse a hablar, Courtney, que exige que las preguntas se hagan siempre a través de la traductora, enciende tres velas de mareante esencia (un ritual budista destinado a protegerse de los malos espíritus y de paso de mi maléfica influencia, supongo), y luego, durante la mayor parte de la conversación, evita el contacto ocular, desvía constantemente la mirada hacia la publicista, e insiste a cada pausa en que se está retrasando el momento de su hora diaria de yoga. Constantemente me recuerda que la entrevista no debe exceder los 30 minutos, por si acaso he soñado con robarle algo más de su precioso tiempo, y en un momento dado amenaza, a gritos, con darla por terminada porque considera demasiado larga una pregunta.

Sólo al final del encuentro, cuando yo, que tengo todos sus discos y que previamente a este día siempre la había incluido en mi lista personal de las diez mujeres más atractivas del planeta mediático (lista de la que su nombre ha sido cuidadosamente borrado, aclaro) ya he decidido, para mis adentros, que la señorita Amor es una perfecta maleducada, que toda idealización apriorística es mala pero en este caso es aún peor, y que una chica que se casa con un roquista buen chico pero yonqui y suicida y que, convertida en la Viuda Finisecular, se dedica a hacer carrera enseñando en Vanity Fair la letra K que lleva tatuada en el estómago, pues eso, que la chica tenía todas las papeletas para estar pelín rayada; y sólo en ese momento, digo, la presunta mantis religiosa se relaja, se digna mirar a los ojos de la sufrida entrevistadora, se permite alguna broma que otra, e incluso ¡milagro de Lourdes!, sonríe. Too late, my dear, que diría Clark Gable. Y sin embargo, cuando escucho la cinta en casa, me doy cuenta de cuánta razón tenía Salinas cuando escribió aquello de "lo que eres me distrae de lo que dices", porque su discurso no me parece nada desdeñable, incluso bastante inteligente a ratos y sospecho que, en verdad, no tiene un pelo de tonta, aunque, por lo que sea, se empeñe en parecerlo.

EL AMOR

Me queda decir que en la entrevista participaron igualmente Melissa, la bajista (una chica monísima cuyo encanto y simpatía no hacían sino intensificar, por contraste, la bordería de la cantante) y Eric, guitarra y co-compositor, junto a Courtney, de los temas de Celebrity Skin (MCA), el tercer disco de Hole, que es el motivo por el cual se ha concertado esta cita.

Un disco de pop-rock puro y duro, sin concesiones a la moda dance que hace que la mayoría de las estrellas de rock hayan incluido en sus últimos trabajos sintetizadores, ramalazos funkys y riffs bailables. "No hemos abusado de los sintetizadores porque el tecno no me llama la atención", aclara Courtney. "Queríamos que durase, no que se adaptara a una moda. Algo sublime, trascendente, mezclando a Dios y al Diablo, a la luz y la oscuridad. Es un disco muy romántico, que prueba que la rabia puede coexistir con una imaginación profundamente sensible.

El problema es que cuando eres una mujer y muestras furia y rabia quedas automáticamente descalificada como romántica. Pero qué quieres que te diga, mi nombre significa amor. Y el amor preside todo lo que hago. El arte y el amor son para mí rituales: los únicos dos momentos en que me siento libre al 100% es cuando toco y cuando practico el sexo. Es un disco muy ambicioso, artística y comercialmente. Quiero que venda mucho, y lo reconozco, porque me parece una tontería asimilar que lo que vende es artísticamente pobre, y que cuando uno vende se vende. Me acuerdo de una vez en la que me propusieron que posase para una revista en plan chica cañón californiana. Y lo hice, porque soy vanidosa. Pero luego, cuando vi las fotos y me contemplé imitando patéticamente a Pamela Anderson, supe que me había vendido. Y aprendí a no repetir el error, porque puedes triunfar sin venderte. Quiero que me nominen a los Grammy y a los Oscar. Y si me nominan iré a la entrega con el traje forrado de campanillas para que se me oiga llegar. Quiero triunfar, y me he esforzado por ello. Mucho. Hacer un disco es muy duro. El trabajo de actriz, en comparación, es facilísimo". (Ha actuado en varias películas, aunque se la recuerde por El escándalo de Larry Flint, bordando su papel de heroinómana. Ya decía Stanislavski que la experiencia es crucial).

"La vida es horrible. Aunque a veces puede ser maravillosa. Hay días en los que todo sale mal y hay días en los que echas un polvo estupendo, y la única manera de triunfar es prestando atención a ambos extremos: para disfrutar de lo bueno tienes que pasar por lo malo. Por eso soy muy disciplinada en mi trabajo. Los tres lo somos. Nunca quise tocar con un hombre, pero ahora lo hago, y estoy muy agradecida de haberle encontrado". (Aunque nadie lo diría, porque el pobre Eric, agazapado cual ratoncillo en una esquina de la mesa, apenas se permite abrir la boca, y cuando lo hace es constantemente interrumpido por la rubia). "Estuvimos trabajando 10 horas diarias, seis días a la semana durante 18 meses, excepto los días en que yo me ponía monísima y me largaba a una première, claro", ironiza la superestrella, "y la disciplina se la debemos a la influencia masculina de Eric, que trabajó más duro que ninguno".

ACUSACIONES

El título de este disco, Celebrity Skin, remite en su lema y en el contenido de sus letras a la necesidad de dar a conocer una obra y el riesgo de ser manipulado por la prensa, y yo no puedo evitar preguntarme hasta qué punto Courtney no es víctima de su propio personaje, y si los constantes ataques de la prensa americana no habrán contribuido a forjar el hierro de la armadura de esa criatura huraña y despectiva. Sin embargo, parece estar muy a gusto con su fama: "Controlo mi vida, puesto que no me importa nada lo que diga de mí la prensa. La prensa es mi enemigo. Ahora tú eres mi enemigo". (Gracias guapa, no lo he dudado un segundo). "Pero me gusta hacer promoción para decir lo que me apetece. Es una gran cosa haber nacido americana, en un país donde puedes decir lo que te venga en gana. Me gusta dejar claro que puede haber sitio para gente como yo, y quiero pensar que estoy abriendo camino a mi hija".

La prensa se ha empeñado en hacer de ella la personificación en carne y hueso yanquis del mito de la vagina dentata, de la mujer que manipula a los hombres y los devora. Pero a ella no parece sorprenderle. "El mayor problema que he tenido es lo mucho que me gustan los hombres. No estaba preparada para asumir lo conservadora que es la prensa, lo poco que entiende a gente como yo, o a mi sistema de valores, y hasta qué punto podía crucificarme por tener un pasado sexualmente extenso. A veces pienso que me hubiese gustado ser lesbiana. O al menos que los hombres vivieran en otro planeta. Porque las cosas hubieran sido más fáciles sin ellos". Por duros que fueran los ataques, Courtney no parece haber acusado su impacto. Nadie diría que esta mujer, musculada, atractiva, ha sobrevivido a una familia disfuncional; a varios reformatorios y estancias con padres adoptivos; a un intento legal de negarle la custodia de su hija como consecuencia de una campaña mediática que la acusaba de haber consumido drogas durante el embarazo; al suicidio de su marido y a las posteriores imputaciones desde la prensa de su responsabilidad directa en el incidente. Una, que se siente cada mañana la persona más llorona y flojeras de la Tierra y que se echa a temblar cada vez que se enfrenta a una entrevista, no puede dejar de preguntarse si tan admirable fuerza titánica habría que atribuírsela a Dios, a las propias adversidades, que le curten a uno en el camino o, si debemos creer a Courtney, a la genética: "Para sobrevivir tienes que... eso, sobrevivir. Punto. Soy muy darwinista. Creo en la supervivencia del más fuerte. Cuando miro hacia atrás, a mi pasado, a las personas que empezamos en el grupo..." (el 16 de julio de 1994 la policía hallaba el cadáver de Kristen Plaff, bajista de Hole y compañera sentimental de Eric, en la bañera de su casa en Seattle, víctima de una sobredosis), "... a los hombres y mujeres con los que he ido compartiendo mi vida... no sé, algunos eran drogadictos, otros no eran suficientemente ambiciosos, otros no sabían componer, otros firmaron un contrato con una multinacional cuando no querían hacer canciones comerciales... La cuarta persona que debería estar aquí, por ejemplo, está en un hospital con problemas de drogadicción y anorexia" (se refiere a Patty, la batería). "Porque es débil. Pero eso no es su culpa. Quizá sea culpa de su ADN. Pero soy una mujer fuerte. Y nosotros somos un grupo fuerte". Y subraya la afirmación enseñando unos bíceps que para sí quisiera el más recio de los estibadores portuarios. Acto seguido da por terminada la entrevista (hemos excedido, para su horror, los 30 minutos previstos), discute con su publicista a cuenta de una sesión de entrevistas (que yo presencie un altercado a todas luces privado no parece intimidarle lo más mínimo), e insiste en que necesita ur-gen-te-men-te su hora de yoga (no me ha cabido la menor duda de que precisa relajarse).

Abandona la sala sin despedirse, mientras Melissa y Eric me tienden la mano con exquisita corrección y luminosa sonrisa. Esta noche el grupo tiene mesa reservada en un tablao flamenco. El guitarra y la bajista ya han quedado para ir con algunos miembros de la discográfica, con los que por lo visto han hecho muy buenas migas. Courtney, por su parte, ha exigido que una limusina la recoja a la puerta del hotel.